Crítica de «Mi primo» de Vértigo Films

Crítica de «Mi primo» de Vértigo Films

10 de febrero de 2021 0

En un mundo de locos, el más raro de todos ellos es su príncipe

Bienvenidos y bienvenidas una semana más a mi humilde sección semanal de cine. En unas semanas tan complicadas como las que estamos volviendo a vivir, considero que es importante que encontremos distracciones y mecanismos intelectualmente enriquecedores para focalizar nuestra mente y nuestras emociones en algo más que la realidad que nos envuelve. Y el cine (teniendo en cuenta la escasa objetividad que puede transmitir un cinéfilo como yo 🤓) constituye una de esas actividades que, además de entretenernos, pueden contribuir a hacernos mejores personas si sabemos aprovechar todo lo que nos ofrece. Debo hacer este alegato en favor de la industria cinematográfica porque, como bien sabéis, es uno de los ámbitos del arte y de la cultura que más perjudicado está saliendo como consecuencia de esta devastadora pandemia. Los fans del cine debemos ser fuertes y resistir; para que cuando esta complicada etapa se cierre, podamos recuperar esta afición con redoblado entusiasmo como un síntoma de alegría ante la vuelta a la normalidad.

Dicho lo anterior, y agradeciendo de nuevo que me brindéis unos minutos de vuestro tiempo para leer acerca de mi modesta visión sobre el cine, esta semana voy a presentaros la que para mí ha supuesto uno de los retos más espinosos que he tenido que afrontar desde que comencé en Lockout. Me enfrentaba a una película completamente nueva, de la cual no sabía nada y que apareció en mi radar «cinéfilo» por casualidad. Y debo confesar que los augurios no eran excesivamente positivos cuando recibí el acceso a esta película para poder comentarla. Ante esta situación, me vi en la difícil tesitura de enfrentarme a un producto que, a priori, no me resultaba en absoluto llamativo: una comedia francesa, de bajo presupuesto, un reparto en su mayoría desconocido para mí, un argumento presumiblemente simple y repetido hasta la extenuación… Me considero una persona honesta, y especialmente con la gente como vosotros que destináis parte de vuestro tiempo a valorar mis aportaciones sobre nuevos estrenos y películas clásicas; así que desde el principio siempre me he comprometido a ser completamente sincero con vosotros. Si esta película me parecía insoportable, os lo iba a contar sin pelos en la lengua. Y con esa actitud tan pesimista me dispuse a sumergirme en lo que tuviera que ofrecerme este film.

Espera primo, que quiero saber si le gustó la película o no.
FUENTE: https://kinozoom.pw/

¿Las historias trilladas pueden sorprender?

Antes de resolveros el enigma acerca de mi satisfacción o desagrado hacia este film, voy a poneros en antecedentes. Mi primo (Mon cousin) es una película del año 2020 dirigida por el para mí desconocido Jan Kounen y protagonizada por François Damiens, Vincent Lindon, Pascale Arbillot, Alix Poisson, Olivia Gotanègre y Lumina Wang. Perteneciente al género de la comedia, este film de 104 minutos de duración se estrenará en la plataforma de streaming Movistar + el día 10 de febrero. Ahora bien. ¿merece la pena, desde mi punto de vista, que invirtáis vuestro tiempo en esta película?

Mi respuesta es: depende. Si estáis buscando una comedia absurda y sin pretensiones, con una dirección sencillita y permanentes salidas de tono, esta no es vuestra película. Tampoco lo es si esperáis un film con excesivas ínfulas, innovaciones narrativas o tramas densas y repletas de giros de guion. Mi Primo no es nada más ni nada menos que una entretenida y emotiva cinta de comedia con toques dramáticos, fundamentada en la peculiar relación entre dos primos muy diferentes pero que se ven inmersos en una sucesión de situaciones estrambóticas capaces de consolidar su acercamiento o de separarles definitivamente. Pierre (Vincent Lindon) es consejero delegado de una gran empresa vinícola familiar; Adrien (François Damiens) es su excéntrico primo, poseedor del 50% de las acciones del negocio familiar y que cada 5 años debe renovar el permiso otorgado a Pierre para que éste siga asumiendo el control de la compañía. Pero esta vez será diferente, y a Pierre no le resultará tan sencillo lograr la sumisión de su psicológicamente delicado pariente.

La química entre estos dos actores es innegable. Tanto las escenas de comedia más divertidas como el peso dramático del film recaen casi plenamente sobre ellos. Y, por suerte, su relación funciona y es suficiente para sostener la obra con solvencia.
FUENTE: http://www.patheinternational.com/

¿Os suena a historia ya vista? Es normal, lo es. La historia de dos personas, familiares o no, muy distintas, y que atraviesan momentos de conexión y desconexión emocional a lo largo de una aventura repleta de contratiempos y situaciones que ponen a prueba la robustez de su relación, está más vista que el tebeo. Sin ir más lejos, el año pasado tuvimos una premisa similar a ésta en «La Familia que tú eliges», una obra que os recomiendo encarecidamente por sus buenas interpretaciones, su ambientación y su excelente tratamiento familiar de la discapacidad. Ambas pertenecen a esa suerte de subgénero que se denomina «feel good movies«: películas que transitan entre la comedia y el drama ligero, con moralejas siempre optimistas (que pueden oscilar desde lo mediocremente inofensivo hasta lo ingenioso) y cuyos personajes parecen estar condenados a entenderse pese a ser muy diferentes. Lo bueno de estas películas es que suelen estar bien construidas, gozar de guiones competentes y notables interpretaciones; lo malo es que también pecan de ingenuidad, simplicidad, previsibilidad y falta de innovación. ¿Supone Mi Primo un cambio de paradigma en este sentido?

Mi Primo no es nada más ni nada menos que una entretenida y emotiva cinta de comedia con toques dramáticos, fundamentada en la peculiar relación entre dos primos muy diferentes pero que se ven inmersos en una sucesión de situaciones estrambóticas capaces de consolidar su acercamiento o de separarles definitivamente.

La respuesta rápida es que no, con matices. Y éstos últimos se derivan de la excelente labor de dirección de Jan Kounen. Muchas escenas que podrían resultar rutinarias o incluso innecesarias de haber estado formalmente peor ejecutadas, adquieren interés como consecuencia de la diversidad y calidad de técnicas que utiliza Kounen. Casi desde el primer minuto del film observamos planos detalle muy descriptivos que evitan diálogos sobreexplicativos, planos secuencia o travelings sorprendentemente bien gestionados, juegos de perspectiva de cámara con los personajes, metáforas visuales… Una de las cosas que no esperaba hallar en un film de estas características. En mi caso particular, me considero firme defensor de los directores que no se limitan a ofrecer un retrato plano y fiel de los hechos; y en un subgénero tan poco proclive a la creatividad visual como éste me ha resultado gratamente satisfactorio toparme con un director que se haga notar e intente transmitir lo que sienten y viven sus personajes también en base a las imágenes y a la planificación de las escenas. Una de las claves del aprovechamiento del cine como medio narrativo reside en no olvidarse de que tan importante es lo que se cuenta (el guion en si mismo) como de qué manera se cuenta. Jan Kounen, sin necesidad de hacer ejercicio de un malabarismo técnico nivel Orson Welles (tampoco lo pretende) logra enriquecer la historia con su inteligencia detrás de las cámaras. También merecen ser destacados algunos planos panorámicos, de sustancial belleza y que propician una adecuada ambientación rural en tierras francesas que en pocos momentos nos saca lo más mínimo del film.

No todo son virtudes en este aspecto, naturalmente. Algunas secuencias del film (en concreto, una de ellas que transcurre en un avión y que podéis observar en el tráiler que os adjuntaré al final de este artículo) no están todo lo bien rodadas que deberían y se nota que la acción no es el fuerte ni de esta película ni de este director. A ello no contribuyen unos efectos especiales que, tal vez para contribuir a ensalzar esa atmósfera de humor irreverente que se parece pretender alcanzar en determinados momentos, están muy poco trabajados. Resulta comprensible el modesto presupuesto del que dispone el film, pero precisamente por ello el abordaje de estas escenas podría haber sido más contenido o directamente haberse planteado de otra manera (y este es un problema tanto de libreto como técnico). Por suerte este tipo de escenas no son demasiado habituales ni relevantes en el transcurso de la historia, pero cuando suceden pueden sacarnos rápidamente de ella y que pasemos de reírnos «con» ella a empezar a reírnos » de» ella. Y es una lástima, porque Jan Kounen lleva a cabo una transiciones y movimientos de cámara que, de haber estado bien aprovechados, nos podrían haber proporcionado un componente de espectacularidad o de «cutrez inteligente» (al estilo de Aterriza como Puedas) deliciosos.

Algunas de las secuencias de tensión del film sí están bien rodadas. El montaje en paralelo en esta parte del film en concreto sí está muy conseguido, y logra infundirnos esa frustración que sienten los personajes; así como lo sarcásticamente divertido que resulta la situación a pesar de todo.
FUENTE: https://www.imdb.com/

Además de lo anterior, Jan Kounen también nos deja guiños u homenajes a otros géneros, como el western, las «road movies», el cine de catástrofes o el de terror. Estando algunos más logrados que otros, aportan frescura y gags divertidos al conjunto.

Un sólido reparto capitaneado por dos grandes interpretaciones.

Fuera de toda duda, la columna vertebral de esta película se sustenta en las actuaciones de la pareja protagonista. Vincent Lindon y François Damiens están más que convincentes, y elevan a sus personajes (que durante ciertas fases iniciales del film no pasan de clichés andantes) proporcionándoles identidad y tridimensionalidad propias. Vincent Lindon brilla por desprenderse del típico papel de empresario absorbido por su trabajo y desapegado de su familia (aunque el guion parece obstinado ocasionalmente en querer encasillarle en este papel), y su evolución a lo largo del film resulta consistente y sin exigir de histrionismos. Su drama personal y sus traumas del pasado son sin duda de lo más interesante de la película, y su faceta humorística ofrece algunos momentos divertidos. No obstante es su compañero François Damiens el que más destaca en este ámbito, a causa de la naturaleza del personaje al cual interpreta. Adrien es descrito al inicio del film como un hombre extravagante, emocionalmente frágil y muy inteligente, y todo ello está apropiadamente desarrollado a lo largo de su metraje. Lo que al principio podría parecer un festival de estupideces y «frikadas» por parte de un personaje con el que no empatizamos en absoluto (más bien nos compadecemos del pobre Pierre por las payasadas que se ve obligado a soportar), rápidamente viraremos la dirección de nuestras simpatías. François Damiens rinde a un nivel entre notable y soberbio como un hombre honesto y sensible, desolado por la pérdida y el abandono de sus seres queridos, y que creyendo estar recuperando la relación con su estimado primo, está siendo en realidad utilizado por éste para conseguir sus propósitos. El personaje de Adrien va adquiriendo progresivamente un componente dramático que encaja perfectamente en el relato, y que lejos de restar, suma. El resto de actores están más que correctos, pero el protagonismo de esta pareja de grandes actores ensombrece a (casi todo) lo demás. Tal es la calidad de su despliegue interpretativo.

En la vertiente negativa, las subtramas de algunos personajes están insuficientemente desarrolladas o parecen desarrollarse de manera abrupta sin que aporten verdaderamente nada a la historia. Específicamente, las que tienen que ver con las mujeres protagonistas de esta historia están exentas de momentos verdaderamente brillantes, y algunas situaciones resultan forzadas o directamente insustanciales. Sus actrices rinden a buen nivel, pero el guion sólo les acompaña en momentos muy puntuales (sobre todo a la asesora y secretaria de Pierre, cuyo potencial se puede apreciar en instantes de la trama que se me antojaron excesivamente escasos y mal gestionados).

FUENTE: https://www.vertigofilms.es/

Acerca de la banda sonora del film hay poco que decir. Algunas canciones están bien introducidas en los momentos en los cuales aparecen, pero la banda sonora original no resulta especialmente destacable. Acompaña, ambienta, pero más allá de algunos momentos dramáticos muy bien diseñados, el resto del tiempo pasa prácticamente desapercibida. No es mala, ni mucho menos, pero tampoco sobresale.

Una aventura sencilla, previsible y bien construida.

La historia que nos narra en Mi Primo no impacta ni sorprende, pero lo que nos cuenta lo cuenta (en general) muy bien. Pierre es un exitoso hombre de negocios que necesita la firma de su primo (propietario de la mitad de las acciones de la compañía que presidían sus padres) para poder asumir una importante decisión de carácter comercial que puede suponer un importante progreso financiero y mercantil para la empresa. Adrien es, por tanto, un impedimento molesto para Pierre, y éste último sin embargo le venera con devoción como una persona admirable con la que comparte una infancia de intensa amistad truncada por un acontecimiento traumático. Esta desagradable experiencia compartida va a condicionar notablemente la dinámica de sus interacciones a lo largo del film, y aunque siempre transita por esquemas esperables (con algunas sorpresas dramáticas o humorísticas que son muy bien bienvenidas), el guion esta lo suficientemente bien hilvanado como para que comprendas las motivaciones que impulsan tanto a ellos como al reparto de personajes secundarios a actuar de la manera de la que lo hacen.

Cuando ya eres muy mayor pero te siguen gustando los patitos rosas.
FUENTE: https://www.vertigofilms.es/

En la vertiente positiva de este apartado resulta destacable el uso que hace en determinadas circunstancias el relato de la inteligencia subyacente de Adrien (que pasa inadvertida debido a su manifiesta excentricidad) para que le permita ser capaz de anticiparse a ciertas desgracias que el resto de personajes, supuestamente mucho más sensatos y cuerdos, son incapaces de percibir. Todo ello, unido a la condescendiente superioridad moral con la cual tratan a este peculiar individuo y a la particular conexión que siente Adrien hacia la naturaleza y las emociones humanas, le convierten en un atractivo para el espectador. También resulta verosímil la progresión de Pierre como personaje, viéndose expuestas junto a él muchas de las virtudes (competitividad sana, autoexigencia, entrega, sacrificio, liderazgo) y deficiencias (egoísmo emocional, hipocresía, mentiras, incomprensión de las personalidades singulares…) que revelan las contradicciones que son nuestro pan de cada día en las sociedades desarrolladas modernas. Pierre no es un estereotipo con patas, ni tampoco lo es Adrien; son personajes complejos que sienten, sufren, temen y sólo buscan su felicidad y la de los suyos.

La contrapartida de todo lo que acabo de enunciar es que la película falla en dos de sus elementos cruciales: el concepto de «lo gafe» (Adrien augura desenlaces funestos que terminan sucediendo) se utiliza a veces como un recurso cómico careciente de justificación y en otras como una evidencia de su perspicacia, lo cual genera confusión en el espectador y dispersión en el tono general del film; y, por otro lado, y siendo su mayor defecto desde mi perspectiva, la comedia no termina de funcionar tan bien como el drama. Y esto, cuando hablamos de una película perteneciente a este género en concreto, supone un grave problema. Cuando la película se adentra en el terreno del humor ácido y el sarcasmo suele salir exitosa (fijaos en una escena que tiene conexiones con una fiesta privada y unos canapés de cierta ave); pero cuando trata de impregnar a la película de un tinte absurdo y disparatado, termina resultando extraño y poco divertido. Al menos a mí, algunas de estas secuencias me parecieron correctas en un escenario onírico (que algún sueño divertido tenemos), pero inapropiadas en un contexto real hasta el punto de ser muy difíciles de creer. Cuando intentas convencer al espectador de que tu historia es realista con toques de humor, para después pasar al humor absurdo, y a partir de ahí ir dando vaivenes con el propósito de que el espectador suspenda la credulidad sólo cuando al guion le conviene, algo no funciona. No estoy afirmando con ello que la película no sea graciosa (tiene algunos momentos de humor muy bien logrados), pero debo ser sincero y confesar que me interesó mucho más la historia familiar subyacente a estos dos primos que toda la trama del mcguffin de la firma de Adrien (que se termina resolviendo con un giro de guion que, aunque sutilmente insinuado, resulta ligeramente forzado y carece de suficiente enjundia por materializarse gran parte de él fuera de cámara). El cual, además, está vinculado a una subtrama romántica que parece surgir de la nada y que tampoco me terminó de encajar.

La fotografía de Mi Primo raya a un bien nivel durante todo el film, y exhibe momentos visualmente espléndidos y de un hermoso simbolismo como el de esta playa. Algunas de las mejores escenas del film tienen lugar aquí, o están relacionadas con este paraje.
FUENTE: https://www.vertigofilms.es/

Con todo lo anterior, el balance de Mi Primo es más positivo que negativo. Está muy bien dirigida, goza de dos interpretaciones principales de alto nivel, su fotografía está bastante trabajada, nos ofrece algunas secuencias dramáticas que invitan a la reflexión y proporciona otras escenas muy divertidas que nos arrancarán más de una carcajada. Tal vez su guion podría haber estado más pulido en algunos apartados (especialmente en el cómico), técnicamente le ha faltado empaque y en general la película acusa una falta de originalidad y capacidad de sorpresa si exceptuamos el trabajo de dirección y algunos intentos de asumir riesgos que sí resultan interesantes. Si la película se hubiera definido por alguno de esos caminos (o bien una sátira inteligente y estrafalaria o bien un drama sólido con momentos de humor), probablemente habríamos tenido ante nosotros una de las grandes apuestas del cine de streaming para este 2020; al ofrecernos una de cal y otra de arena, para no aburrir pero tampoco molestar a nadie, terminamos quedándonos con una notable comedia familiar con buenos puntos de drama y un guion solvente que sabe sacar partido a sus dos actores protagonistas. Si os gustan las películas sobre las relaciones familiares, los viajes accidentados, el tratamiento respetuoso y audaz de las enfermedades mentales y las reflexiones acerca de la manera que tenemos de afrontar las desgracias personales y familiares, Mi Primo no os va a decepcionar.

VALORACIÓN: 7

TRAILER:

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Ricardo Marin
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