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Crítica de Capone: el último año de vida del criminal más sanguinario de Chicago

A primera vista, puede resultar innecesario contar la vida de un personaje público y controvertido durante años y años, agotando cualquier ápice de interés sobre una persona mundialmente conocida. Sin embargo, este no es el caso del biopic de Capone, la nueva película de Josh Trank (Fantastic Four, Chronicle), en la que el espectador sabe lo que va a visualizar, pero no de qué manera… Capone hace un largo recorrido por el último año de vida del gángster Al Capone, en el que ya no existe la trama argumental universalmente conocida como “Ascenso y caída“, sino que asistiremos en primera fila a la distorsión de la vida del criminal hasta el fin de sus días: en su caída final.

Contextualización de Capone

Con cuarenta y ocho años a las espaldas de Alphonse Gabriel Capone -interpretado por un brillante Tom Hardy– y una neurosífilis que envenena y se extiende por su cuerpo poco a poco; resulta fácil creer que su vida ha terminado. Tras haber pasado un tiempo en la cárcel de Alcatraz, acusado de evasión de impuestos, se libera a un enfermo Capone para que pueda “disfrutar” de los días que le quedan… en su mansión de Florida, junto a su familia y su esposa Mae (Linda Cardellini). No obstante, siempre bajo la atenta mirada de la policía y de los servicios de seguridad; quienes le vigilan, aparentemente sin ser vistos.

Como es clarificadoramente obvio que la reputación precede a nuestro protagonista, tiene a su lado a sus fieles lacayos además de a su numerosa familia: a primera vista son ex-compañeros de “aventuras” de Capone, pero ya se sabe que no siempre es oro lo que reluce; la envidia y el deseo de poder pueden llegar a hacer que la traición sea la mejor opción.

Al, o Fonse, como le llaman cariñosamente en su familia -también porque tras haber llevado una vida criminal, parecen haber optado por desterrar el nombre de “Al”- vive una vida tranquila en su glorioso palacio que cuenta viejas historias a todo el que lo habita, pero desde el arranque del largometraje de Trank se nos muestra que algo raro está ocurriendo… Y no será precisamente agradable.

El descomunal reparto

Encabezado por un magnificente Tom Hardy que encarna a Capone, suya interpretación magistral no deja nada que desear en ningún punto de la película; ya lo sabemos, Hardy siempre da la talla, y más. Seguido muy de cerca de una encantadora Linda Cardellini, interpretando el papel de la dulce y fuerte esposa de Capone: Mae, sobre quien recae el peso de las acciones de Fonse, ya que su cabeza no es la que era y le juega malas pasadas -siendo muy benévolos-. Por orden de aparición, Kyle MacLachlan interpreta al médico del protagonista, que posee un oscuro secreto que se deja entrever… y nada más; parece tener una pulsión sobre una motivación que Capone desconoce…

Matt Dillon es una de las sorpresas del reparto, ya que interpreta a Johnny, un “compañero de trabajo” al que no se le dio demasiado bien tener la boca cerrada en el pasado… Existe una diferencia abismal entre este personaje y el resto que aparece en escena, simplemente con un vestuario distinto, el director trata de hacernos ver qué puede tener de especial Johnny; pero tendréis que ver la película para descubrirlo. Spoiler: No os dejará indiferentes.

Al increíble reparto previamente citado, se suman Noel Fisher (Junior Capone), Jack Lowden (Crawford), Kathrine Narducci (Rosie Capone), Mason Guccione (Tony), Gino Cafarelli (Gino), Al Sapienza (Ralph Capone) y hasta el mismísimo Josh Trank, interpretando al Agente Harris.

Entrando en materia… El análisis

La figura de Al Capone ha sido llevada a la gran pantalla en innumerables ocasiones, sin embargo, este largometraje tiene algo de especial: nos muestra la metáfora del “malvado” que tiene su merecido, pero de una manera sutil, gradual y sencilla de comprender, sin demasiado artificio… Se nos muestra un mensaje deliberadamente claro: Tanto buenos como malos, hombres o mujeres, ricos o pobres; nos llega nuestra hora.

La figura del personaje principal advierte desde el arranque de la película, el propio Capone parece decirnos: Hasta que no esté muerto no estaréis fuera de peligro. La imagen del protagonista en un entorno familiar, ameno y festivo es relativamente corta, ya que para entrar directamente en materia, la mente de Fonse comienza a degenerar mientras que su cuerpo sigue su mismo proceso con la enfermedad que le inunda.

Si bien es cierto que Capone sigue pareciendo un tipo realmente peligroso e imprevisible, a sus cuarenta y ocho años de edad parece tener más de sesenta. Llevar una vida compleja en el ámbito criminal le ha pasado factura y su cabeza comienza a sumergirse en una realidad paralela: es el declive del villano.

Uno de los puntos fuertes del largometraje de Josh Trank es la sensibilidad con la que trata las imágenes a pesar de esta mostrándonos el lado más enfermizo y triste de la figura de Capone. Incluso el espectador podrá sentir el sol radiante de Florida sobre su piel; una piel que ya no siente más que los recuerdos que le persiguen, del que un día fue. Las memorias de Capone invaden su cabeza hasta el punto de no distinguir realidad de ficción mental, de este modo, Trank nos muestra a un Fonse desvalido y con poca capacidad para seguir a la cabeza de una organización criminal. Todo ello no habría sido posible, sin la magnífica caracterización de Tom Hardy como Capone, cuya vida se va apagando poco a poco irremediablemente y el espectador es consciente de ello cada vez que observa sus ojos inyectados en sangre.

Algo importante a destacar es el punto de vista del personaje principal como un ser humano que ha sido un verdadero asesino sanguinario con una falta total de valores y empatía. Tratándose de un biopic, resultaría fácil caer en el cliché de engrandecer y alabar la figura del protagonista, sin embargo, Josh Trank consigue hacer ver al espectador que Al Capone, a pesar de estar en el final de su vida; ha sido, es y siempre será un criminal sin escrúpulos. De este modo, aunque existan pequeñas píldoras de identificación por parte del espectador; jamás se pierde de vista la verdadera personalidad de Capone, algo que ni si quiera él mismo es capaz de olvidar.

Existe una belleza inaudita en el tratamiento de las composiciones de los planos, que nos permiten acercarnos deliberadamente a Fonse para ver muy de cerca cómo la vida se le está escapando de las manos. Todo ello, sin perder de vista la constante investigación paralela de la policía y la observación del contexto y personajes que rodean la trama principal.

Para finalizar…

Capone es una película extremadamente bella a la par que dura de ver. Resulta paradójico que el buen cine y las maravillosas historias que se cuentan puedan hacer que el espectador se ponga en la propia piel de villanos como el mundialmente conocido Al Capone. Sin duda, una de las mejores apuestas de este año 2021.

Capone se estrenará el próximo 16 de abril en la plataforma de streaming española Filmin. Es más que aconsejable que como espectadores, podamos darnos el gusto del visionado de esta trascendente película: es un biopic que jamás perderá la magia de verlo una y otra vez.

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