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Crítica de Cruella: Un live action diferente… más o menos

Cruella

Un live action diferente…más o menos

Debo confesar que no soy muy aficionado a los live action con los que Disney nos lleva obsequiando durante los últimos años. Disfruté Aladdin pese a sus defectos, Dumbo me sorprendió y El Rey León me entretuvo pese a su notable conservadurismo; pero otras no las he visto porque simplemente no me interesaban.

Y lo mismo me sucedió cuando escuché por vez primera que se estaba preparando una película en acción real basada en 101 Dálmatas.

Personalmente, para ver la misma película pero con actores de carne y hueso (aunque con tanto efecto digital a veces no parecen demasiado realistas), prefiero ponerme el clásico de animación y disfrutarlo por nostalgia o por genuina afición.

Sin embargo, el atractivo de este proyecto creció exponencialmente desde mi punto de vista cuando se reveló que Emma Stone (una de mis actrices favoritas y una de las mejores del panorama cinematográfico actual) y el director Craig Gillespie (Yo, Tonya) estaban ligados al proyecto.

Y debo admitir que agradezco este arrebato de sensatez por mi parte, porque Cruella ha supuesto para mí una grata sorpresa pese a sus defectos y a sus contradicciones. Pero vamos por partes, como diría el bueno de Jack el Destripador.

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El Joker está enfadado con Cruella porque han intentado copiar su película pero con dálmatas y vestuario “cuqui”. FUENTE: https://www.vix.com/

Una sensacional dirección a todos los niveles

La dirección de Craig Gillespie es una de las más destacables virtudes de este film. Lejos de contentarse con filmar un producto sencillo, previsible y artesanal, el director australiano deja su sello personal en casi cada plano de la película.

Empleando recursos visuales muy diversos (planos secuencia, desenfoques, planos panorámicos, trucos de montaje que recuerdan al estilo videoclipero de Bohemian Rhapsody o al Guy Ritchie más frenético…)  Gillespie nos demuestra que no ha decidido ponerse tras las cámaras de Cruella para cobrar el cheque.

En un ejercicio de lealtad artística que tan sólo había visto previamente en Tim Burton (con cuyo estilo visual esta película comparte muchos rasgos), su director despliega un notable arsenal de planos ingeniosos, encuadres trabajados y detalle de narración visual que sitúan a este producto sobre la media de lo que suelen exhibir este tipo de films tan destinados al consumo masivo para toda la familia.

El director no se contenta con dejar a la banda sonora y a sus dos excepcionales protagonistas hacer todo el trabajo, sino que busca estrategias inteligentes (aunque a veces puedan llegar a embarullar en exceso la puesta en escena) para mostrar al espectador los acontecimientos que se desarrollan en pantalla.

La más que apreciable labor de Craig Gillespie se ve acompañada por una adecuada dirección de fotografía por parte de Nicolas Karakatsanis.

Con una paleta de colores donde predominan los tonos oscuros y apagados (en especial en todo lo que tiene que ver directamente con la vida de Cruella fuera del ámbito de la moda), la película se reserva los colores más vivos y deslumbrantes para ensalzar sus extraordinarios diseños de vestuario y de escenarios.

Con un look visual que intenta rememorar constantemente al clásico animado, y revestido de un toque gótico y caricaturesco que nos hace evocar al Tim Burton más desatado, Cruella es una obra que ofrece algunos planos para enmarcar pese a que su trabajo fotográfico no sea tampoco el más elaborado de la historia.

Es tal el nivel de detalle y de imaginación con el que se ha elaborado todo el apartado de decorado, indumentarias y maquillaje, que esta irregularidad ocasional de la que adolece la paleta de colores se ve compensada con creces.

Va a ser complicado que cualquier otra película le arrebate a ésta varios premios Óscar técnicos como el de diseño de vestuario o el de mejor maquillaje. Tal vez lo único que desentone dentro de un conjunto tan sólido sean sus efectos visuales.

El CGI aplicado en los animales cumple, pero no está a la altura del majestuoso diseño de producción del que goza esta película en el resto de elementos.

The Trailer for Emma Stone's "Cruella" Has Dropped, Forcing Us to Have Opinions | Tom + Lorenzo
Cruella tiene bastantes momentos visualmente muy conseguidos, donde composición visual y calidad interpretativa se aúnan para dar lugar a estampas icónicas que otorgan a esta película una personalidad de la que pocos live action pueden presumir. FUENTE: https://tomandlorenzo.com/

Y si analizamos la banda sonora de Cruella, nos topamos con otro acierto. Lejos de construir una banda sonora original prescindible, o de apelar constantemente a la música del film de animación original (aunque algo de eso haya, como es lógico), los autores de esta película han preferido deleitar nuestros oídos con una espléndida selección de temazos de rock, pop y música swing repleta de himnos a cada cual más conocido que el anterior.

Pese a no aprovechar del todo las posibilidades que ofrecía el contexto histórico en el que se ubica la película (estamos en plena eclosión del punk rockdonde grupos como Sex Pistols estaban empezando a despuntar) para profundizar en su pretendido tono macarra y salvaje, resulta innegable que es difícil no divertirse con lo que estamos viendo en pantalla con la compañía de algunas de las mejores canciones que nos ha dado la música de los años 60, 70 y 80.

Cruella reserva lo siniestro y reivindicativo a lo meramente estético, y va a lo seguro con una playlist de lujo de las que a casi todos nos gustaría ponernos en Spotify de vez en cuando.

Nicholas Britell aporta esporádicamente algunas partituras de composición propia que sirven muy bien a su propósito de conmover al espectador.

No llegan a ser memorables, pero no aportan más que restan, y a veces nos deja con ganas de haber escuchado algún tema propio más.

Un sobresaliente reparto donde las dos Emmas lo son TODO

Y esta irrevocable verdad es la que, para mí, integra la mejor de las cualidades de este film: las interpretaciones de sus dos actrices protagonistas. Tanto Emma Stone (Cruella) como Emma Thompson (la Baronesa) se comen con más voracidad la pantalla  que nosotros la cena cuando llegamos a casa después de no haber comido nada en todo el día.

Secundarios de lujo como Mark Strong (John the Valet), Paul Walter Hauser (Horace), Kirby Howell-Baptiste (Anita Darling) y John McCrea (Artie) rinden a un buen nivel, y desempeñan sus papeles con eficiencia y buen hacer; pero esta película carecería de la mitad de su atractivo sin la arrebatadora presencia de estos dos monstruos de la interpretación.

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Tal y como se esperaba, Emma Stone es la reina de la función. Tras una extensa secuencia introductoria, esta espectacular actriz nos demuestra que es perfectamente capaz de bordar tanto la vertiente más histriónica como la más contenida de su personaje. No obstante, con lo que muchos no contábamos es con que la réplica que le da Emma Thompson sea tan buena que incluso llegue a eclipsarla en determinados tramos del film. FUENTE: https://www.elmundo.es/

Emma Stone retrata a una Cruella sumida en un conflicto de dualidad que nos recordará a otras películas (sin ir más lejos, al Superman de Christopher Reeve), donde la actriz se ve obligada a interpretar dos actitudes muy diferentes casi en permanente sucesión a lo largo del film.

Los que ya conocemos la trayectoria de la actriz no dudábamos que Stone estaba más que capacitada para superar este desafío, pero no deja de resultar un placer constatar lo camaleónica que es como actriz y lo bien que se adapta a registros muy distintos.

Su personaje derrocha carisma, y sin tratar de imitar descaradamente a la ya de por sí legendaria Cruella de Ville original (con una manera de introducir su nombre completo, por cierto, esté ligeramente forzada) representa a una mujer que fluctúa entre la locura disparatada de la Harley Quinn de Margot Robbie (estéticamente se parecen mucho, especialmente en algunos pósters), el carácter sensual y decidido de la Yennefer de Anya Chalotra y la tragedia personal de una chica que busca desesperadamente su lugar en el mundo pese a que no haga más que recibir bofetadas del destino.

Una premisa esta última muy trillada en las historias de Disney, sí, pero que nunca pasa de moda. Puede que el guion no siempre respalde a su personaje como se merece (especialmente en el tramo final del film, aunque me explayaré un poco más al respecto), pero Emma Stone brilla como una especie de protoCruella magnífica y con una casi omnipresente vis cómica que nos demuestra que la actriz ha entendido perfectamente a su personaje y se ha mimetizado con él a unos niveles astronómicos.

La gran sorpresa de la película (pese a que nunca ha dejado de ser una buena actriz) es una increíble Emma Thompson. Asumiendo un papel muy semejante al de Meryl Streep en El Diablo Viste de Prada (otro de los referentes inexcusables de Cruella), esta veterana actriz nos obnubila con unas dotes actorales situadas sólo al alcance de los mayores talentos.

Su personaje es una despreciable aristócrata egocéntrica y narcisista, con una personalidad sociópata muy pronunciada y a la que estamos encantados de poder odiar.

La Baronesa sirve como mentora espiritual de la futura Cruella, y no en vano llega hasta tal punto su compromiso con este personaje y su impetuosa personalidad que llegamos a creernos que ella es la verdadera Cruella de Vil.

Sostenerle la mirada y aguantarle el tipo a una de las mejores actrices de Hollywood como es Emma Stone no es nada fácil; plantarse de tú a tú con ella y arrebatarle el protagonismo y la atención del espectador en varias ocasiones, es algo tan meritorio que nos ejemplifica lo inspirada y entregada que ha estado Thompson con esta película.

Es una lástima que que su personaje resulte excesivamente plano y villanesco y no se profundice en su psique más allá de lo estrictamente necesario (ojo a la secuencia en el restaurante con Emma Stone, de lo mejor de la película), porque tanto La Baronesa como la actriz que la interpreta se lo merecían.

Aún así, y pese a que su personaje no esté tan bien tratado como el de Cruella, clava perfectamente su desempeño como malvada de la función y emana un magnetismo imponente que nos hace sentir en nuestras carnes en todo momento las barrabasadas que les infringe a sus lacayos.

New Trailer And Poster For Disney's All-new Live-action Cruella | Chip and Company
Las escenas visualmente más impactantes del film tienen lugar en las opulentas fiestas que organiza la Baronesa. La primera aparición de Cruella de Ville es soberbia, y define al personaje de un modo impecable. FUENTE: https://chipandco.com/

Un intento de gamberrada simpática que se queda a medio gas

Desafortunadamente no todo son halagos para esta película. En su faceta argumental, Cruella flojea ligeramente y se limita a articular un relato que, pese a resultar funcional y efectivo, bebe demasiado de sus referentes estéticos y narrativos (los clásicos animados de Disney,  la mencionada El Diablo Viste de Prada, el Joker de Todd Phillips y la Maléfica de Robert Stromberg).

Básicamente podríamos definir este film como una película de orígenes antiheroica clásica en su primera parte que discurre hacia un Joker edulcorado y exento de complejidad dramática en su parte media y su desenlace.

Este producto se ha querido promocionar como “oscuro, adulto y perverso”, alejado de los estándares de la Disney más complaciente, pero lamento defraudar a los que esperen esto cuando os confiese que no hay nada más lejos de la realidad.

Fuera del plano audiovisual, Cruella es una historia basada en personajes de animación bastante convencional que nos recuerda al esquema básico de innumerables películas de la factoría del ratón. Como El Rey León, donde los momentos truculentos o más macabros no son más inquietantes que lo que podríamos ver en determinados pasajes de la Dumbo o la Bambi de toda la vida; aderezado todo ello, eso sí, con unos giros de guion que o bien son previsibles, o bien están peor ejecutados (lo cual no quiere decir que sean malos ni muchos menos) y dejan menos espacio a la libre interpretación que la que para mí es la inspiración fundamental que preside gran parte de la película: Joker.

De hecho algunas de las secuencias y revelaciones impactantes os remitirán instantáneamente a aquella película, aunque carezcan del peso dramático y la ambigüedad moral de la que gozaba aquella.

Antes de que digáis que estoy siendo injusto al comparar dos productos tan distintos en cuanto a su nicho de público y enfoque artístico, aclararé que el tono del film me satisface durante gran parte de su metraje.

Incluso el homenaje sonoro a Joker me pareció sutil y magistralmente diseñado. No obstante, a partir de ese punto se pierde la originalidad, y la película incurre en los vicios que terminaron dejándome más regusto amargo de lo que una notable película como ésta se merecía.

Comprendo que la simplicidad y la superficialidad con la que resuelve la pugna moral entre Cruella y Estella queda en parte justificada por tratarse de un producto dirigido a toda la familia y distanciado de la libertad que otorga la categoría R para desarrollar conflictos psicológicos impactantes; pero considero que es perfectamente posible abordar este tipo de temas con mayor madurez de lo que se ha hecho en esta película, sin necesidad de recurrir a desvaríos sangrientos o a situaciones traumáticas que hiriesen la sensibilidad de los colectivos más infantiles (la prueba la tenéis en películas de animación deliciosamente adultas como Coco, Wall-E, Toy Story o El Viaje de Chihiro).

La película abandona intencionadamente la senda de obra particular y sorprendente y parece más centrada en imitar a sus referentes o en empatizar con una villana que cada minuto lo parece menos que en preservar la coherencia de su mensaje.

Y de aquí se deriva otro de los apartados negativos del film: su intención persistente y maniquea de excusar a Cruella en todo lo que hace, tratando de demostrar que realmente no es mala; y que todos los errores que comete son culpa de la sociedad o de otros personajes todavía más crueles (😉) e inmorales que ella. Hay indicios de que algunos de sus acompañantes sufren a causa de su proceso de transformación, pero éste no termina de consolidarse nunca y termina quedándose en tierra de nadie para intentar complacer a todo el mundo.

La Cruella de Ville que concluye en este film es visual e interpretativamente el mismo personaje que el de la película de animación con la que conecta, pero narrativamente presenta demasiadas inconsistencias y tibiezas como para que resulte reconocible.

Una lástima, porque desde mi punto de vista el personaje habría terminado de quedar redondo y perfecto si hubieran pulido más este aspecto y nos hubieran ofrecido realmente a una Cruella moralmente gris y cuya equivocación o acierto fuera juzgado por el espectador y no justificado por el guion.

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El simbolismo de esta fuente a lo largo de Cruella está muy presente, y aporta un interesante sustrato dramático al film. FUENTE: https://productplacementblog.com/

Y dicho esto…¿de qué va Cruella? Esta película nos relata la historia de Estella, una rebelde e inteligente chica que pese a su actitud combativa muestra una habilidad fuera de lo común hacia todo lo referente al mundo de la moda y el diseño artístico.

Su prometedora carrera se ve truncada por un suceso catastrófico, y deberá recobrarse para intentar reconstruir su vida y volver por el camino que siempre ha parecido destinada a recorrer; siempre y cuando la envidia o el desprecio de las figuras de autoridad y poder clasistas de la época no se lo intenten impedir por todos los medios.

Esta nueva producción de Disney sirve como precuela al clásico de animación de 101 dálmatas; y aun así, pese a sus innumerables guiños a aquella, conserva una frescura y una independencia que la hacen igual de interesante como producto contenido en sí mismo.

Cruella destaca también por ser agradablemente entretenida, salvo en un tramo final que termina acusando su excesiva duración. La película transcurre a buen ritmo durante gran parte de la trama, pero 134 minutos se antojan demasiados para una producción que al final nos narra una sencilla historia de venganza, redención, superación y caída en una locura bastante gamberra. Porque aquí es donde la historia de Cruella realmente brilla: en sus momentos más bizarros, alocados y casi fantasiosos.

Los momentos en los cuales el personaje de Emma Stone se desata o intercambia afilados diálogos con Emma Thompson (sensacionales todos sus enfrentamientos dialécticos o cruces de miradas) son de lo mejor del film, y nos demuestra que hay una buena película detrás de todo el artificio visual y sonoro que irradia Cruella.

De hecho, y siendo plenamente sincero, considero que hay que agradecer enormemente a Disney los riesgos que han asumido al confiar en este proyecto aún con sus inconvenientes. Cruella es atrevida en muchos aspectos, se ha internado en el terreno del público menos juvenil sin complejos (es raro que un live action de Disney se adentre en el terreno del PG-13, que suele caracterizar más a productos de acción de Marvel) y ha dado un paso en la buena dirección de convertir este tipo de productos en películas llamativas por sí mismas.

Con un guion más pulido y todavía más gamberro de lo que pretende aparentar, estaríamos hablando sin duda de una de las mejores películas de lo que va de año.

Y que, aún así sigamos estando frente a una de las más divertidas y visualmente fascinantes, tiene mucho mérito. Fans de 101 Dálmatas, de Disney, de Cruella de Ville o del cine en general, estáis de enhorabuena: los grandes estrenos del cine más comercial están de vuelta, y Cruella viene pisando fuerte. Dadle una oportunidad, no os arrepentiréis. Mucha salud, mucho cine y mucha Cruella de Ville…Cruella de Ville… 🎵🎵 ¡Qué pegadiza es la maldita canción!

         VALORACIÓN: 7,5

TRAILER:

 

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