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Crítica de Cuestión de Sangre (2021)

Vivimos en un mundo brutal

Lo bueno de las sorpresas es que aparecen cuando no te las esperas. Por éso suelen resultarnos tan agradables cuando se materializan (si son en nuestro favor, por supuesto), y nos dejan un regusto tan placentero que basta para estimular nuestra felicidad y reconfortar nuestro ánimo.

Esa satisfactoria sensación de acudir a una sala de cine a visionar una película de la que no sabes qué esperar, y que termine proporcionándote mucho más que un simple entretenimiento intrascendente, es difícilmente igualable para cualquier friki del cine que se precie.

Y ya os adelanto que ésta ha sido la impresión que he tenido tras asistir a la proyección del nuevo proyecto dirigido por el creador de la oscarizada Spotlight, y protagonizada por el incombustible Matt Damon. Pero antes de todo, os doy la bienvenida una semana más a mi humilde rincón cinéfilo. Vamos a darle caña.

Cuestión de sangre': Matt Damon desmonta el mito del héroe norteamericano  medio
Cuando le explicas a tu hermana pequeña que no se acerque a desconocidos disfrazados de payaso de It por lo que pueda pasar.
FUENTE: https://www.elconfidencial.com/

Nada es lo que parece

Para empezar con fuerza, comenzaré afirmando que Cuestión de Sangre es un film valiente y maduro. No tanto a nivel formal (el estilo de dirección de Tom McCarthy, sin desmerecer en absoluto su excelente trabajo, adopta un enfoque crepuscular clásico), sino por la manera visceral y cruda que tiene de deconstruir el célebre mito Hollywoodiense del “héroe americano de clase media” que tan de moda han puesto films recientes protagonizados por Liam Neeson, Denzel Washington o el propio Matt Damon.

Con una premisa de partida tan similar a la de este tipo de obras, la nueva iteración del director de Spotlight y Vías cruzadas discurre por otros derroteros mucho más introspectivos y, por qué no decirlo: mucho más interesantes.

Con un armazón narrativo dotado de varias capas de profundidad (drama familiar, thriller criminal, drama social…) y una construcción de personajes sólida que permite a sus actores expresar matices con naturalidad, la película se asienta en la extraordinaria interpretación de un superlativo Matt Damon (pocas veces ha brillado tanto como en los zapatos de este carismático Bill de Oklahoma) para articular a su alrededor una solvente trama de investigación en los bajos fondos que más bien sirve como elaborado pretexto para profundizar en la psique de su protagonista y de los que le rodean.

Y para ello no se sirve de moralinas vacías, discursos facilones o sobreexposiciones políticamente correctas: la película hace pocas concesiones de cara a la galería (especialmente en su increíble segunda mitad), y no vacila a la hora de ralentizar su ritmo para dejar respirar a los personajes tanto como necesiten.

Y ya os garantizo que una parte importante de los nada desdeñables 140 minutos que dura esta película se reservan a esta exploración psicológica de individuos que verdaderamente parecen reales. Hay clichés, sí, pero Cuestión de Sangre sabe gestionarlos y darles ciertos giros imprevisibles que logran subvertir las expectativas del espectador hasta el punto de no saber en ciertos tramos por dónde pretenden conducir esta historia sus autores.

Y lo mejor de todo es que, cuando efectivamente llega su desenlace, todo cobra sentido. Las máscaras se levantan, todos los jugadores muestran sus cartas y finalmente comprendemos del todo de qué va verdaderamente esta película.

Puede que en determinados momentos el guion fuerce algunas situaciones para impactar al público o poder preservar el tono de la misma sin grandes desvaríos argumentales, pero Tom McCarthy los ejecuta con tal maestría que en muy pocas ocasiones nos plantearemos verdaderamente la verosimilitud de los sucesos que estamos atestiguando.

Y esto se debe, fundamentalmente, a que mucho de lo que vemos en Cuestión de Sangre está revestido de una pátina de seco realismo que podría llegar a incomodar a los más susceptibles. Tanto sus personajes como los acontecimientos que les ocurren y los ambientes por los que transitan no se distancian demasiado de los conflictos que hayamos podido vivir o contemplar en nuestras familias o en otras que hayamos podido conocer.

Bill es un hombre adusto y esquivo, que apenas deja entrever sus sentimientos y que ha estado tan consagrado a su trabajo que no ha reparado en todo el sufrimiento que estaba generando a su alrededor.

Este punto de partida, así como su evolución hacia una actitud más expresiva y afable, nos puede hacer evocar a los típicos tipos duros interpretados por Clint Eastwood; sin embargo, hay peculiaridades en él que le aproximan más a otras obras donde la incertidumbre moral es más acentuada (hay algo del Hugh Jackman en Prisioneros de Denis Villeneuve, por ejemplo) y casi no queda espacio para los mensajes maniqueos.

La película es inteligente, y opta por dejar a interpretación del espectador elementos que no enseña de manera intencionada. Es complicado justificar este tipo de decisiones en un mundo tan ansioso de respuestas rápidas y omnicomprensivas, pero a una película como ésta le sienta genial no posicionarse claramente y permitir que sea el respetable el que juzgue las conductas y decisiones de cada uno de los actores de este teatro vital.

Conforme transcurren los minutos se desmoronan los clichés, y se desencadenan una serie de eventos y respuestas emocionales que nos permiten empatizar más con unos o con otras; en la mayoría de los casos siempre tendremos argumentos razonables para posicionarnos, y pocas acciones quedan sin consecuencias directas o indirectas que alteran sus vidas (como en nuestra vida cotidiana).

Cuestión de sangre': del Medio Oeste a Marsella - Faro de Vigo
La interrelación entre estos dos personajes resulta crucial para el desarrollo del film. Tienen química, están muy bien interpretados y su afecto mutuo prevalece frente a los antagonismos que los separan de manera suficientemente creíble. FUENTE: https://www.farodevigo.es/

Una dirección eficaz centrada en los actores

Tal y como he mencionado previamente, Tom McCarthy no pierde tiempo con cabriolas visuales. Su manejo de la cámara suele focalizarse en primeros planos que reflejen los sentimientos de los actores, así como sus intercambios verbales.

Hay secuencias muy bien planificadas donde la tensión crece progresivamente (a destacar la que tiene lugar en un estadio de fútbol y la del sótano), pero en ningún momento estallan en ningún clímax estruendoso de CGI o coreografías de acción.

Tanto McCarthy como el resto de sus guionistas (Thomas Bidegain, Noé Debré y Marcus Hinchey) tienen claro que el personaje interpretado por Matt Damon es un ser humano típico, con sus virtudes y sus defectos. Como epicentro de los acontecimientos narrados en Cuestión de Sangre, se le dota de un complejo arco de transformación que puede parecer previsible hasta cierto punto de giro en la historia donde todo cambia.

El estudio de personajes que se practica en este film es de los más ricos que he visto en una película de Hollywood de este estilo desde Richard Jewell (qué casualidad, con Clint Eastwood como director), y a ello contribuye el impecable desempeño de sus actores. Damon nos expone a un Bill rudo y taciturno en apariencia, pero que oculta a una persona sensible y preocupada por el bienestar de su familia.

Su variedad de registros es muy amplia, y compone una de las personalidades más atractivas que veréis este año en la sala de un cine. Bill no es un superhéroe ni un agente infiltrado de la CIA, pero aun así hará todo lo que esté en su mano para que se imponga la justicia que se merece su hija.

Alejado de estereotipos o de insustanciales sensiblerías, el peculiar padre de familia evoluciona de manera natural y refleja las contradicciones y fortalezas de un individuo completamente entregado a su trabajo y a sus seres queridos. No es una redención como las que estáis acostumbrados a ver, eso desde luego.

En cuanto al resto de personajes del film, hay tres de ellos que resplandecen con luz propia frente al resto: Camille Cottin (que se presenta como la antítesis culta y refinada de Bill, y que paulatinamente adquiere una profundidad encomiable), Abigail Breslin (una Allison hastiada y resentida, que experimenta otro arco de transformación sorprendentemente adulto), y una adorable ilou Siauvaud como Maya.

Este triángulo compone el núcleo emocional que determinará el transcurso de la historia y el efecto perceptible de las decisiones de Bill. Las tres actrices están sensacionales, si bien la que más positivamente me ha sorprendido es la jovencísima ilou Siauvaud; la cual, pese al riesgo evidente que conlleva la introducción de personajes infantiles cargantes en películas dramáticas, aquí clava su interpretación y conmueve desde el principio hasta el final.

Matt Damon Stars In New Trailer For Tom McCarthy's 'Stillwater' - JumpCut  Online
¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar Bill para restablecer la libertad de su hija y demostrar su inocencia? Más en la línea de productos modernos como Prisioneros o Adiós Pequeña Adiós que en la un thriller de acción efectista, Cuestión de Sangre indaga sobre la respuesta de un padre convencional ante una situación límite. Y no. Esta peli no va de rescatar a Matt Damon 🙄.
FUENTE:https://jumpcutonline.co.uk/

Que la labor tras las cámaras de Tom McCarthy sea sutil y centrada en la narrativa no excluye que se perciba una personalidad artística más que sustanciosa en esta cinta. Pese a que su duración esté ligeramente dilatada (140 minutos para una propuesta tan orientada al drama de personajes puede resultar algo pesada), su manejo del ritmo y de los tempos narrativos es encomiable.

No tan sólo porque es capaz de construir tensión y de desmoronarla con idéntica destreza, sino también por algunos memorables planos panorámicos o primeros planos de tremenda belleza (refrendados por la más que notable fotografía de Masanobu Takayanagi).

También supone un atractivo añadido la banda sonora compuesta por Mychael Danna, que además de complementar perfectamente las imágenes genera una adecuada inmersión y aporta un puñado de temas muy hermosos; siendo en las canciones originales más melancólicas y tristes donde deja una huella más indeleble.

En conclusión, la nueva iteración del cine de Tom McCarthy se revela como un intenso viaje emocional repleto de mentiras, sospechas, disyuntivas morales y reflexiones socioculturales; todo ello con el telón de fondo de la percepción de la identidad estadounidense fuera de sus propias fronteras, y proporcionando un delicioso cuestionamiento de de los malos hábitos del cine de acción palomitero que parte de premisas similares.

Que las ramas de su metraje ligeramente extendido y del carácter forzado de muy escasas decisiones de guion no os impidan ver el bosque. Cuestión de Sangre es un robusto thriller dramático con toques de comedia romántica que incorpora a uno de los mejores Matt Damon que hemos visto nunca, un guion sólido y con varias capas de complejidad, giros de guion imprevisibles y arriesgados y un apartado técnico destacable subordinado a su soberbia fluidez narrativa.

Para los que se quejen (no sin razón) de que estamos rodeados de películas de acción clónicas y superficiales que nunca se detienen a analizar las causas y las consecuencias reales de los males que se combaten, aquí les ofrezco una muestra inequívoca de que sigue habiendo cineastas osados que se atreven a desafiar los convencionalismos sin apelar a pedanterías o a postureos.

Esta película es dura, directa y ruda; y en planos como el de Matt Damon en el partido de futbol. el abrazo previo a su partida definitiva o la paliza en el barrio marginal queda más que patente que este film no viene a darnos un entretenimiento complaciente.

Como el buen cine que aspira a trascender las modas, Cuestión de Sangre nos arroja a la cara las vergüenzas e inconsistencias de las sociedades occidentales y las cuantiosas gamas de grises entre las que nos vemos exhortados a escoger durante nuestro día a día. No os la perdáis, porque merece realmente la pena.

Un abrazo y cuidaos. Y, como siempre, mucha salud y mucho cine.

VALORACIÓN: 9

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