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Publicado el

21
julio
2021

Crítica de «La mujer del espía»

La mujer del espía

Los horrores de la guerra

 

Esta semana abandonamos el concurrido territorio de los grandes blockbusters de estreno para prestar un poco de atención proyectos más pequeños que padecen el riesgo de pasar inadvertidos pese al gran valor cinematográfico que atesoran. Desde Japón nos llega la nueva película de Kiyoshi Kurosawa (no emparentado con el ilustre maestro japonés), recientemente premiado en el Festival de Venecia por su trabajo en esta misma obra. ¿Merece la pena este film, o no es más que un tostón pretencioso? Vamos a verlo.

Wife of a Spy" Official Trailer (Eng sub) - YouTube
Ale. De esto va la película, Ya podéis cerrar la crítica si queré…es broma eh 😟. Este film tiene mucho más que contar. FUENTE: https://www.youtube.com/

Un director polivalente

Kiyoshi Kurosawa es un autor que, lejos de encasillarse en la concepción de productos correspondientes a uno o dos géneros muy específicos, se ha implicado en proyectos de diferente naturaleza (desde el terror al drama social) con unos resultados generalmente sólidos.

En esta ocasión se atreve con el thriller político y el espionaje, pero desde un punto de vista que refleja rigurosamente su sello de identidad: la diversidad tonal. La mujer del espía parece sugerirnos desde su título la típica película volcada en la acción y los giros de guion inesperados, pero su director frustra nuestras expectativas con una obra que es en realidad tres películas contenidas en una sola: un drama familiar, un thriller político y un relato bélico de época; todas ellas impregnadas de un extraño aroma que siempre opta más por lo intimista y lo abstracto que por lo frenético y efectista.

La puesta en escena durante el primer tramo del film es sobria y clásica, muy teatral; dotada de leves movimientos de cámara que persiguen el encuadre perfecto para mostrar los rostros de los personajes en planos americanos o planos medios enzarzados en diálogos más costumbristas que realmente intensos. El ritmo de la película se mantiene, en consonancia, en un avance lento (puede que demasiado) hasta que finalmente la película da un giro coherente con el desarrollo previo y se adentra en el terreno del thriller de espionaje aficionado.

No asume canónicamente todos los clichés asociados a él, pero sí resulta más reconocible para un espectador que hasta el momento tendría complicado ubicarse a tenor de lo esbozado en la sinopsis del film. La trama avanza con mayor celeridad, la tensión crece y los planos son más cerrados y angustiosos (atención a los planos detalle, los planos subjetivos y los sutiles pero sensacionales planos contrapicados a lo Hitchcock).

Y justo cuando pensamos que la obra de nuevo va a acomodarse y a consolidar su propuesta, de nuevo la película nos golpea con un giro previsible y a la vez impactante que nos lleva por unos derroteros más melancólicos y contemplativos (que en cierta medida cierran el círculo del comienzo del film). Excelente labor de Kurosawa, que no recurre tanto a alardes visuales como a una potente narración con elementos clásicos y aportaciones propias que le confieren un estilo llamativo e interesante.

En cuanto a la fotografía, y dado que La Mujer del Espía transcurre casi íntegramente en interiores o en espacios muy reducidos, la labor de Tatsunosuke Sasaki resulta funcional aunque sencilla. Salvando algunos momentos de gran belleza, en general impera una tonalidad ocre y apagada que nos transmite la incertidumbre y la crudeza del contexto sociopolítico en el que se hallan sus protagonistas.

Sí que es más sobresaliente el empleo de la iluminación en esta película (lo cual nos remite de nuevo a Hitchcock, pese a que el propio Kurosawa insista en conducir la película por terrenos diferentes a los de su reconocido mentor espiritual).

Trailer para Wife of a Spy de Kiyoshi Kurosawa – Cine maldito
El romance entre Satoko y su marido está bien desarrollado a nivel argumental, pero se sustenta gracias a la descomunal interpretación de una Yû Aoi que se convierte en la revelación absoluta de este film. Sublime trabajo el suyo. FUENTE: https://www.cinemaldito.com/

Tampoco destaca especialmente la intimista banda sonora compuesta por Ryosuke Nagaoka. Acompaña perfectamente a los acontecimientos y desempeña su función con efectividad, pero más allá de ambientar tampoco sobresale en exceso.

Sí cabe destacar algunos momentos de tensión dramática, donde la sincronización entre efectos de sonido y música generan una atmósfera angustiosa que hace evocar los trabajos previos de Kiyoshi Kurosawa centrados en el terror. Es en esos instantes donde la obra adquiere unos tintes más maduros e impactantes, y advertimos que se trata de una película consagrada a retratar las atrocidades que es capaz de cometer el ser humano contra sus congéneres en tiempo de guerra.

Hombres y mujeres de corazón puro pueden transformarse en perros de presa implacables y amorales, al servicio de instituciones represivas que persiguen el adoctrinamiento de una sociedad que anhela regresar a épocas más pacíficas.

Un buen reparto al servicio de una reina 

La Mujer del Espía es prácticamente el show privado de una esplendorosa Yû Aoi. Sobrecogedora en las secuencias más tristes o inquietantes, adorable en sus momentos de ingenuidad o simpatía sincera, interpreta al complejo y apasionante personaje de Satoko (la célebre mujer del espía). Pero más allá de limitarse a un papel de simple comparsa de su homólogo masculino (como ha ocurrido y ocurre en muchas películas occidentales pertenecientes al género del thriller político), aquí tanto su construcción dramática como el desempeño de esta actriz confluyen para originar una personalidad compleja y fascinante.

Aparentemente sumisa y risueña, Satoko experimenta una portentosa evolución que la convierte en algo muy distinto de lo que comenzó siendo mas sin perder uno de sus rasgos más definitorios aparte de su admirable persistencia: el amor incondicional que profesa a su esposo Yusaku (Issey Takahashi).

Concebido como contrapunto masculino de Satoko, su actitud fría y distante encaja durante parte del film pero frustra la pretensión del director por articular una historia de amor conmovedora en sus compases intermedios y finales. Su actuación ofrece momentos apreciables, y aun así está muy lejos de equipararse a la altura de una inconmensurable Satoko cuya pasional devoción hacia su esposo le conduce a traicionar todas sus convicciones sin que el pobre Takahashi parezca apto para expresar todos esos sentimientos de manera tan convincente.

Su trasfondo es sugerente y el personaje está bien hilvanado a nivel de guion, pese a todo, y el descubrimiento de sus verdaderas intenciones logra mantenerse como uno de los elementos esenciales para preservar el misterio y el suspense dentro de este film.

Un nuevo apocalipsis de Kurosawa (el otro) amenaza la 'serenissima' Venecia  | Cine
Existe más química entre Satoko y Taiji (Asahiro Higashide) que con su propio marido. EL triángulo amoroso establecido entre ellos está bien aprovechado, y origina secuencias de tensión considerable que certifican por qué son los dos personajes mejor construidos e interpretados de todo el film. FUENTE: https://www.elmundo.es/

Por otro lado, y en cuanto a los actores secundarios, todos ellos satisfacen sus respectivos roles con eficacia. Puede que el más inspirado de todos ellos sea Asahiro Higashide, cuyo Taiji manifiesta la transformación a la que se ven sometidos aquellos antiguos amigos de la infancia que se incorporan a las filas del régimen imperante y se ven exhortados a perder incluso su propia humanidad.

Sus interacciones con Satoko son reveladoras de sus verdaderos sentimientos, pero el sentido del deber es una consigna moral muy arraigada en la cultura japonesa hasta el punto de impedir que su relación se desenvuelva de un modo convencional.

Otro punto muy acertado al que contribuye de manera determinante el sensacional guion diseñado a tres manos entre Ryûsuke Hamaguchi, Tadashi Nohara y el propio Kiyoshi Kurosawa.

Una triste historia que nos invita a reflexionar

La humanidad está condenada por naturaleza a autodestruirse. Por ahora esto solamente ha sucedido en circunstancias puntuales y de manera muy parcial, pero ha sido suficiente para instaurar horrores como los campos de exterminio, los genocidios, los grotescos experimentos pseudocientíficos y el perfeccionamiento del dudoso arte de la guerra.

La meditación acerca de las implicaciones que ésta tiene para ciudadanos de a pie de toda edad o condición social: desde los jóvenes leales a su país o aquellos subversivos que anhelan la libertad, pasando por los emprendedores que ven lastrada su iniciativa por el juego sucio de la geopolítica, hasta las mujeres solícitas y comprometidas a sus esposos que se ven instadas a tomar decisiones difíciles y atraviesan tortuosas crisis de confianza. Colateralmente, La Mujer Del Espía aprovecha para profundizar en otras facetas de las relaciones humanas como son el amor, la ilegalidad, la traición, el patriotismo, la compasión, el límite entre la determinación y la locura y la rebeldía. Estamos ante una película que en su aparente sencillez formal oculta una reflexión sobre temas abstractos y de gran calado, que invisten a su libreto de una consistencia y una solidez inauditas en otros productos más apegados al «espionaje comercial» más típico.

Wife of A Spy (2020) review – psycho-cinematography
Tras sus recelos iniciales, Satoko comienza a involucrarse en la confabulación que parece liderar su marido desde la más absoluta discreción. Pocas cosas son lo que parecen en esta película, como en toda buena cinta de espías, pero al final sí que descubriremos que de la debilidad puede surgir la más robusta de las fortalezas; y viceversa. FUENTE: https://psychocinematography.com

La premisa argumental de La Mujer del Espía es descriptiva del propio film: una llamativa fusión de costumbrismo y conspiraciones políticas relevantes. Sin pretensión de spoilearos nada (lamento admitir que las sinopsis que he leído por ahí revelan demasiada información), basta mencionar que en vísperas del estallido de la II Guerra Mundial, Yusaku (Issey Takahashi) es el director de una compañía comercial en Kobe (Japón), y está casado con Satoko (Yu Aoi). Tras un viaje de negocios a Manchuria, Yusaku comienza a actuar de manera extraña y a suscitar el recelo de su esposa.

Tras ser interrogada por las autoridades y averiguar que su sobrino está inmiscuido en un asesinato, Satoko decide resolver este misterio de manera definitiva.

Resulta muy significativo que Kurosawa centre el foco de la acción en la introspección psicológica del personaje de la esposa del espía, y no en el propio espía. Este hecho desvincula a la película de los thrillers de espionaje convencionales, y la aproxima más a los sinuosos territorios del drama romántico bélico.

Las sorpresas están ahí, pero no se muestran como rocambolescos golpes de efecto; más bien se utilizan como pretexto para profundizar en las emociones de sus personajes o para emplear recursos como el meta cine (ojo a la trascendencia que tiene el cine para Yusaku como director amateur, o en qué formato se encuentran las peligrosas pruebas que vehiculan la trama política).

Cuestiones como el papel de la mujer en la sociedad japonesa inmediatamente anterior a la II Guerra Mundial o la peliaguda encrucijada ética entre el cariño hacia las personas que amamos y el sentido del honor patriótico (que en Japón estaba muy exacerbado en aquella época) se abordan en esta película con una delicada naturalidad que no oculta las atrocidades que el ser humano es capaz de perpetrar en nombre de la comunidad a la que pertenezca.

Yusaku es un hombre con mentalidad globalista y tolerante, similar a la de muchos grandes empresarios de nuestra era, y por tanto se ve confrontado sistemáticamente por unas autoridades estatales profundamente aislacionistas, autoritarias y xenófobas. ¿Os suena? Sea como fuere, La Mujer del Espía es una gran película a la que sólo le ha faltado un poco más de ambición en cuanto a los requiebros de la trama política, una mejor banda sonora, un ritmo más equilibrado (sus 115 minutos de metraje pueden hacerse un poco largos en ciertos tramos) y unas interpretaciones a la altura del impresionante trabajo de Yû Aoi para convertirse en una de las mejores películas del año dentro de su género.

Aún así, se trata de una muy buena muestra de cine de espías con un fuerte componente de drama romántico que te cautivará con su elegante puesta en escena, su carismática protagonista, sus buenos diálogos y su enigmática trama repleta de simbologías y sus invitaciones a la meditación sobre asuntos socialmente relevantes. Una de las mejores películas que podemos disfrutar en una cartelera de verano bastante descafeinada. Dadle una oportunidad si no os importa tener un poco de paciencia para que desarrolle su argumento: no os arrepentiréis. Os deseo una genial semana. Y, como siempre, mucha salud y mucho cine. Cuidaos.

 

VALORACIÓN: 8

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