Cine

Shang- Chi y la leyenda de los 10 anillos (con spoilers)

Un espectacular homenaje superheroico a las artes marciales asiáticas

Aquí estamos de nuevo una semana más, y en esta ocasión retomamos el archiconocido universo cinematográfico construido por Marvel Studios en el que constituye una nueva pieza de este complejo engranaje narrativo.

Erigiéndose como principal estandarte de lo que llevamos de la Fase IV junto a Yelena Belova, a La Bruja Escarlata, a Loki y al Capitán América de Sam Wilson, el Shang Chi de Simu Liu sirve a un doble propósito adicional: presentar a un superhéroe que ejemplifique la diversidad racial de los propios cómics de La Casa de las Ideas, por un lado; y por otro, proporcionar a los espectadores la inmersión en nuevo género hasta ahora prácticamente desconocido: el de las artes marciales al estilo genuinamente oriental.

Más específicamente, Shang-Chi es un film que pretende referenciar a grandes clásicos del género wuxia (donde se han engendrado espléndidas maravillas audiovisuales como Hero, Tigre y Dragón, La Casa de las Dagas Voladoras o Sombra) aunque confiriéndole ese distintivo tono ligero, dinámico y aparatoso que suelen imprimir Kevin Feige y compañía a casi todos los proyectos vinculados a este UCM.

Shang-Chi no es en absoluto una obra que haya dejado de adherirse a este patrón monolítico, pero sí que refina algunos elementos de su fórmula que suelen lastrar el resultado final de sus películas previas y opta por focalizar su atención en el microcosmos particular del superhéroe cuyo origen se retrata.

Puede que no sea la película individual más brillante, ni tampoco la más sólida, de la historia de Marvel. No obstante, sí está repleta de virtudes que iré desgranando, y que la consolidan como una de las películas más originales y con cualidades más destacables de todo el UCM.

El primer tráiler completo de 'Shang-Chi' de Marvel muestra el poder de los  Diez Anillos | TechRadar
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FUENTE: https://global.techradar.com/

Marvel recupera el sentido de la épica

Si Viuda Negra viraba más hacia el género del espionaje y la acción desde una perspectiva más intimista y terrenal, Shang-Chi introduce toda la poesía visual y la romantización de la violencia honorable que se deriva de las propuestas del cine de artes marciales que conquistó Occidente a partir de la eclosión de actores icónicos como Bruce Lee, Toshiro Mifune o el propio Tony Leung (que aparece en esta película y se consagra como uno de los mejores villanos de la franquicia Marvel).

El respeto de Marvel por la contundencia y el enfoque grandilocuente de la cultura china, thailandesa y japonesa es muy escrupuloso; especialmente en una primera mitad de película portentosa que nos ofrece algunas de las mejores escenas de acción que hemos podido presenciar como espectadores en el cine de superhéroes. La planificación de las coreografías de lucha es magnífica, y fluye con una excelsa belleza que hará las delicias de todos los aficionados a este tipo de películas.

Contando con la inestimable participación de Bill Pope a cargo de la fotografía (responsable de grandes films como la saga de Matrix o Spiderman 2), y acompañado de la más que satisfactoria dirección de un sorprendente Destin Cretton, son varias las secuencias en las cuales observaremos atónitos como los personajes protagonistas se enfrentan a cuantiosos enemigos en combates con muy pocos cortes y repletos de movimientos elásticos y completamente orgánicos que embelesan por su encomiable realización.

Simu Liu se revela como un prometedor talento dentro de las artes marciales cinematográficas, pese a ser menos carismático en términos interpretativos; y la presencia de los veteranos Tony Leung y Michelle Yeoh le confieren al film un empaque que ya de por sí bastaría para hacer atractiva la historia que se nos narra.

Si ya flipasteis con el majestuoso plano secuencia de Ronin/Hawkeye en Avengers Endgame, no os perdáis Shang-Chi. Hay tres momentos específicos que os dejarán todavía más estupefactos.

No hay chistes repentinos, chapuceros trucos de montaje ni artimañas baratas destinadas a enmascarar sus limitaciones físicas; todo se siente genuino, puro y cautivador.

Lamentablemente, este sobresaliente equilibrio entre maestría visual, ritmo ajustado e inteligencia en la gestión de sus recursos dramáticos no se mantiene durante toda la obra.

A partir de cierto punto cesa el meticuloso encaje de bolillos para manifestar algunas de las carencias y errores recurrentes de los que adolecen muchas de las ficciones superheroicas producidas por el bueno de Kevin Feige: emergen los personajes paródicos con escasa relevancia argumental que acaparan más protagonismo del que merecen, se abandona el sutil misticismo oriental en pos de una búsqueda descarada de apoteosis de efectos especiales (probablemente para satisfacer a esa parte del público que siempre busca esa estrepitosa acción final tumultuosa donde apenas se contempla con claridad lo que está sucediendo) y la trama se vuelve más evidente y menos lírica.

No es que la calidad visual de Shang-Chi se desmorone ni los actores pierdan sus dotes para el combate, pero la fotografía y la dirección sacan menos partido a unas coreografías de acción que se apoyan más en el CGI artificioso que en el ingenio de sus autores.

Sin llegar a desbaratar todo lo construido hasta el momento, el descenso en el nivel de tensión dramática y de ejemplar desenvoltura de sus peleas es tan acusado que nos sorprenderemos a nosotros mismos saturándonos por el tránsito a través de lugares comunes que hasta el momento habían quedado opacados a causa de su perfección visual. Una pena, que pese a ello no impide que Shang-Chi preserve el mérito de contener los enfrentamientos cuerpo a cuerpo mejor trabajados de la historia de Marvel Studios.

Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos: Marvel Studios estrenó un nuevo  avance de su próxima película
Shang-Chi está repleta de escenas de acción memorables que demuestran el absoluto dominio de las artes marciales por parte de Simu Liu y del resto del equipo de producción y dirección. En concreto hay tres de ellas (una de las cuales incorpora este fotograma), que conforman una auténtica gozada para los fanáticos del estilizado reparto de guantazos con aroma oriental.
FUENTE: https://www.colombia.com/

¡¡¡¡¡SPOILER ALERT!!!!!! ¡¡¡DANGER!!!

Una historia de orígenes convencional en lo narrativo…

No hay nada demasiado innovador en la trama que nos relata Shang-Chi. Aquí están de nuevo presentes algunos de los tópicos habituales en las películas de orígenes de superhéroes de Marvel: familias desestructuradas, poderes sobrenaturales que coexisten en una realidad muy similar a la nuestra, alianzas insólitas, villanos y héroes bien diferenciados y moralmente identificables, el cansino y machacadísimo mantra de los pecados del padre

Pese a iniciar su andadura con un impresionante flashback acerca de la leyenda de los 10 anillos que nos explica lo indispensable que debemos conocer como espectadores para seguir sin dificultades su argumento (muy inteligente la decisión creativa de mantener las voces originales en chino, fortaleciendo su aureola de film de artes marciales asiático), el desarrollo de la historia es mayoritariamente lineal y con escasos giros de guion que nos impacten de manera contundente dentro del contexto de una historia previsible y con pocas pretensiones más allá del puro disfrute.

Tal vez el más eficaz de estos pequeños giros, y el que ejemplifica de mejor manera que Marvel Studios ha refinado su propuesta clásica en este sentido, es la resolución que el propio Shang-Chi nos revela acerca de su venganza personal contra los asesinos de su madre.

En vez de incurrir en una innecesaria redención que sólo despoja al personaje de parte de su carga dramática con el propósito de infantilizarlo, el protagonista de esta película es realmente un antiguo asesino creíble y verosímil que quedó emocionalmente devastado tras perpetrar el cruel acto de desquite para el cual su padre le había estado preparando durante toda su vida.

Un Xu Wenwu, por cierto, interpretado por un Tony Leung imponente y bien respaldado por el guion que pasa a engrosar las escuálidas filas de villanos de Marvel que realmente resultan memorables y que contienen la suficiente ambigüedad moral y profundidad psicológica (estamos hablando de Marvel, tampoco os vengáis muy arriba) como para suponer un obstáculo intimidante a los anhelos de salvación de su heroico protagonista.

Xu Wenwu es un guerrero implacable y poderoso, bendecido con el don de la inmortalidad que le confieren sus míticos anillos, y que sólo tras experimentar el verdadero amor es capaz de dejar a un lado su ambición desmedida.

Sin embargo, las sombras de su despiadado pasado nunca se disiparán completamente; y asaltado por la culpabilidad de la muerte de la mujer que salvó su alma, opta por retomar la senda de la violencia y se vuelve susceptible al poder místico de esos siniestros seres casi lovecraftianos que se hayan recluidos en la aldea secreta donde otrora habitase su esposa.

No todo están tan adecuadamente medido con este personaje (la excesiva caricaturización de la aldea materna diluye la robustez del conflicto familiar), pero logra consumarse como uno de los factores que mejor nutren la trama de Shang-Chi.

Si bien el resto del reparto desempeña sus respectivos papeles con notable destreza, no todos ofrecen resultados finales igual de satisfactorios.

Pese a no estar demasiado explorado en cuanto a su pasado, el personaje interpretado por Awkwafina (Katy) es carismático y contrarresta a la perfección la actitud taciturna y menos vigorosa de Simu Liu.

Su arco de transformación no es tan rico como el del protagonista, pero al menos sí ofrece cierta reflexión vital y existencialista que sobresale por encima del plano personaje de Xialing.

Meng’er Zhang hace lo que puede para que su personaje posea una aureola de poder y tenacidad que se traslada perfectamente a sus extraordinarias coreografías de acción; pero no consigue superar las insalvables limitaciones de su construcción dramática que encuentran su colofón en una forzada escena postcréditos en la cual se nos parece sugerir una repentina transformación que no funciona ni como culminación de la misoginia sufrida en su pasado (el desenlace mostrado podía anticiparse sin necesidad de esa secuencia), ni como presentación de futura villana o antiheroína sin haber existido ningún indicio previo de ello. Tampoco contribuye especialmente al crecimiento del interés de la trama (más bien sucede al contrario) la presencia de un Ben Kingsley que vuelve a estar sobreactuado y excesivamente paródico.

La estrategia de Marvel de corroborar a este presunto Mandarín como un fraude para congraciarse con sus fans menos complacientes resulta acertada (el diálogo entre Xu Wenwu y el resto de integrantes de su familia sentencia con perspicacia esta herida abierta en el UCM), pero cada minuto que este personaje permanece este film lastra el equilibrio tonal vigente en el film hasta el momento y aporta un alivio cómico adicional menos justificado y más exasperante que el de Katy. Ying Nan (Michelle Yeoh) ejerce como un sugerente contrapunto femenino a Xu Wenwu y figura materna de Shang-Chi, suponiendo el mayor punto fuerte del tramo final de la película y adiestrando al protagonista para facilitar su perfeccionamiento físico y mental.

Qué buena es Michelle Yeoh, y qué llamativa química tiene con Tony Leung. Lástima que no se haya explotado más en el film. Fala Chen (Li) está esplendorosa, y su secuencia de lucha con Xu Wenwu es tan deslumbrante y poética que casi ansiamos el regreso del personaje tanto como lo hace su viudo en la ficción.

Marvel Shang-Chi: Explicación de las escenas post créditos | RPP Noticias
El trío protagonista de Shang-Chi no es el más potente o complejo de Marvel Studios, pero cumple sobradamente y las virtudes de unos complementan las deficiencias de los otros.
FUENTE: https://rpp.pe/cine

… pero técnicamente impoluta y con una imaginería visual exuberante.

Shang-Chi es, como toda película de Marvel, un film que no flaquea visualmente en absoluto. Tanto por su estimable fotografía (donde, salvando su aparatoso y embarullado final, Bill Pope hace un trabajo sobresaliente) como por la excelente combinación de efectos prácticos y efectos diseñados por ordenador (aunque, de nuevo, al final se le vaya de las manos con tanto monstruo y tanta pantalla verde), la nueva iteración del UCM no desentona en absoluto e incluso aporta un añadido del que carecieron otras películas recientes de la franquicia (Capitana Marvel, Ant-Man 2…): una creatividad artística sin precedentes.

Desde Guardianes de la Galaxia, Thor Ragnarok o Avengers Endgame no asistíamos a semejante despliegue de ambientes urbanos, naturales y fantásticos. Desde las deslumbrantes criaturas que habitan la aldea de Ta-Lo, el vestuario de protagonistas y antagonistas y hasta la inventiva que se materializa en las contiendas a puñetazo y patada limpias, Shang-Chi aprovecha al máximo las posibilidades que ofrecen la mitología y el misticismo asiáticos para ofrecer un espectáculo conmovedor y (por momentos) abrumador.

Esta sensación tan inmersiva se ve estimulada por la banda sonora de Joel P. West. que, pese a emular descaradamente al mítico Tan Dun (Tigre y Dragón, Hero), posee unas composiciones especialmente fascinantes en los momentos poéticos o en las escenas intimistas.

Si tuviera un poco más de ímpetu y fuerza en las secuencias de batalla o en las escenas de acción (no siempre fracasa, pero cuando la imagen parece exigir imponencia musical y ésta no acaba llegando el chasco es considerable), la experiencia audiovisual sería plenamente satisfactoria.

Aun así cumple sobradamente, y nos deja dos o tres temas relativamente potentes e icónicos. Sus temas originales son claramente superiores a la selección de canciones “populares” escogida para la ocasión, muy prescindible y llegando a resultar molesta en ciertos instantes.

Otro de los componentes más ansiados por los fans del MCU, y que no podía faltar en esta película, se deriva de las conexiones con otras obras y/o proyectos futuros. A diferencia de Viuda Negra (en la cual los vínculos con el universo marvelita eran exiguos y supeditados a la trama de la propia película), Shang-Chi se queda a un medio camino que le coloca un peldaño por debajo de la audaz independencia que demostraba el último film protagonizado por Scarlett Johansson.

Pese a que no depende tanto de promesas multiversales, escenas postcréditos ansiadas o cameos de otros héroes y villanos célebres licenciados por Marvel, sí que se percibe el propósito de situar a Shang-Chi dentro de la Fase IV de Marvel y aludir a proyectos previos de la casa como la denostada Iron Man 3, Avengers Infinity War y Doctor Strange (Wong vuelve a hacernos una de sus típicas apariciones fugaces con portal incluido). De hecho, el grotesco ser draconiano al que se enfrentan los protagonistas de esta película pertenece realmente al bestiario de Doctor Strange; por lo cual, su esencia mágica y esotérica no termina de encajar dentro del microcosmos de un personaje relativamente mundano y “humano” como es Shang-Chi.

Tal vez un desenlace más contenido y orientado al desarrollo de personajes y sus conflictos familiares y culturales habría beneficiado a los espectadores que preferimos la coherencia argumental al espectáculo gratuito (como tan bien hacía la propia Tigre y Dragón); pero no puede negarse que los estrepitosos fuegos de artificio que estallan en su batalla final proporcionan momentos hermosos y pueden apasionar a los aficionados a la fantasía más alocada y desbordante.

Los poderes del superhéroe oriental se han balanceado para que pueda equipararse a otros futuros Vengadores más poderosos sin que su presencia resulte irrisoria; y gracias a los vistosos atributos que poseen los 10 anillos, este experimentado guerrero corrobora no tener nada que envidiar a pasados Vengadores mucho más veteranos.

Sea como fuere, Shang-Chi es un notable entretenimiento para toda la familia dotado de impresionantes coreografías de acción, un apartado visual muy cuidado, un arrollador comienzo atestado de poesía y acción furibunda, buenos protagonistas e interpretaciones, un villano respetable y una más que aceptable banda sonora. No es ni mucho menos una película prescindible, tediosa o irrelevante. Si os gusta Marvel, adoráis el cine de artes marciales asiático, o los films de aventuras fantásticas en mundos legendarios ocultos os apasionan, no os la deberíais perder. Muchas gracias a todos por vuestro tiempo, cuidaos y hasta la semana que viene. Mucha salud y mucho cine. Se os quiere 😘.

VALORACIÓN: 8

TRÁILER

https://youtu.be/JuE_axN7wXI

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