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Crítica de Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones

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Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones

Aquí empezó (casi) todo

¿El Episodio II empezó algo?, pensaréis muchos; ¿Qué se ha fumado este tío?, pensaréis no muchos menos. Independientemente de la salubridad de mis hábitos, os garantizo que todo tiene una explicación. Y es que esta semana (en concreto el día 4 de mayo) se ha estrenado The Bad Batch, la secuela «oficial» de uno de los proyectos audiovisuales más relevantes e infravalorados de la franquicia Star Wars: La saga de animación The Clone Wars (también denominada Las Guerras Clon en España). Una serie venerada por muchos fans de la saga, y que demostró que Dave Filoni era uno de los mejores, sino el mejor, heredero de George Lucas (y que ha terminado de ratificarse con la sensacional The Mandalorian). Sin embargo, la génesis de esta serie procede de una película en concreto: una de las más controvertidas, extrañas y denostadas películas de la saga (hasta que llegó el Episodio VIII, al menos): El Ataque de los Clones. La secuela canónica de la primera película de Star Wars estrenada en cines desde que la exitosa El Retorno del Jedi concluyera la trilogía original allá por los distantes años 80.  ¿Me acompañáis en este viaje al pasado, que nos servirá para entender el presente de esta galaxia tan lejana? Bienvenidos y bienvenidas una semana más a este pequeño rincón cinéfilo.

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Sólo por la cantidad de memes, bromas y risas que provocó y todavía provoca esta escena entre los fans de la saga ya tenemos razones suficientes para analizar esta película. Recordad, chicos. No hay nada como un día de camping mientras la Galaxia entera está sumida en el caos. FUENTE: https://latam.ign.com/

¡¡¡¡¡SPOILER ALERT!!!!!! ¡¡¡DANGER!!!

CUIDADO! ESTA CRÍTICA PUEDE CONTENER SPOILERS DE TODA LA SAGA STAR WARS PARA LAS POBRES ALMAS EXTRAVIADAS QUE TODAVÍA NO LA HAYAN VISTO

Star Wars agranda su universo

Todos, o prácticamente todos, hemos aceptado tácitamente que Star Wars es una de las sagas más importantes de la historia del cine. Nos guste o no (ya os confieso que en mi caso particular se trata de una de mis franquicias favoritas), el impacto que la trilogía original generó en la industria cinematográfica marcó a varias generaciones y asentó las bases de uno de los universos cinematográficos más grandes y lucrativos que ha engendrado el medio audiovisual. Era tal su prestigio que cuando George Lucas anunció que realizaría una trilogía de películas que servirían a modo de precuela de las originales para expandir de manera oficial el microcosmos de la obra original, unos cuantos fans se tiraron de los pelos y hablaron de blasfemias para arriba. George Lucas sólo quiere dinero, esas películas no le interesan a nadie, George Lucas no sabe dirigir películas… pese a que parecemos estar viviendo en la era del hateo, este fenómeno no es exclusivo de la era digital. Pese a la indignación de cierto sector del público, muchos se sintieron aliviados y entusiasmados ante la perspectiva de que el artífice de esta saga hiciera regresar a los míticos personajes que tanto amaron y de paso a expandirlo y traerles nuevas historias que apenas quedaron esbozadas a modo de leyendas en la trilogía original. ¿Os suena? En esta época se vivió una coyuntura similar a la que precedió al estreno de El Despertar de La Fuerza en el mucho más cercano 2015. Aunque en este caso las nuevas obras no venían de la mano de una compañía multimillonaria, sino de la propia Lucasfilm. Y así fue como se estrenó, en medio de un revuelo considerable, La Amenaza Fantasma (1999). Deslumbrante y sorpresiva para algunos, infantil y decepcionante para otros, esta primera película conllevó un éxito comercial que hoy en día (con reestreno incluido en el año 2012) ya ha alcanzado la codiciada cifra de los 1000 millones de dólares. Gozando de una libertad creativa considerable, y respaldado más por el triunfo en recaudación que por el apoyo masivo de los fans de la saga, George Lucas se comprometió a continuar su proyecto de trilogía de precuelas sin dejarse intimidar ante la ira creciente de los más nostálgicos. Antes de pasar al turrón, me limitaré a deciros que aquella película me encanta pese a verme obligado a reconocer sus múltiples errores. Fue la primera película que vi en una sala de cine siendo mínimamente consciente de mi propia persona, y desde entonces me enamoré de esta saga en un idilio friki que todavía perdura. Puede que Jar Jar Binks fuera un personaje más irritante que divertido (pese a que en algunos momentos me sigue haciendo gracia 😂), que los efectos visuales no estuvieran todo lo pulidos que merecían y que Darth Maul es un personaje merecedor de más desarrollo del que se le concedió; pero a cambio tuvimos una película muy entretenida, con espectaculares batallas, personajes memorables (Qui Gon Jinn, nunca te olvidaremos 😥), otra magnífica banda sonora del incombustible John Williams y varias aportaciones interesantes al canon de la saga. No puedo ser objetivo con ella, así que no me explayaré más de lo necesario; basta decir que no me parece una obra maestra, ni tampoco una película mediocre o irrelevante. Star Wars no sería lo que es sin ella, para bien y para mal.

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-¿Mr George Lucas? – Sí, ese soy yo. – Por orden del Imperio Galáctico, queda arrestado por vender la licencia de la saga a Disney y obligarnos a sufrir su horrible trilogía. – Ups, pues justo me pillan yendo a fundirme parte de ese dinero a Las Vegas 🙈 FUENTE: https://rpp.pe/

Éramos pocos y parió Lucas

Y así fue como se estreno, 3 años después, El Ataque de los Clones (2002). Repitiendo compositor y director de fotografía, George Lucas nos prometía una continuidad natural de su anterior producto con todas las señas de identidad que ello implicaba: diversión, épica, romance y aventura. Y desde luego la película cumplió con todo ello, aunque el resultado fue mucho más irregular de lo que muchos (tal vez incluido el propio Lucas) podrían llegar a vaticinar. Su resultado en taquilla siguió siendo sólido, pero no alcanzó las descomunales cifras de su antecesora en parte como consecuencia del desencanto de algunos fans. ¿Y qué nos ofrecía esta película? Tras una elipsis de 10 años, la sombra de la guerra sigue cerniéndose sobre la inestable República Galáctica. Tras su reciente fracaso político, la derrotada Federación de Comercio decide unirse a otras facciones disidentes del Borde Exterior para aliarse con el antiguo Maestro Jedi Dooku. El Conde Dooku no está satisfecho con el funcionamiento de la democracia republicana, y lidera un grupo separatista cuyo propósito declarado es el de desvincularse de ella y construir su propia unidad política independiente. Este conflicto secesionista, que es tan propia del mundo actual ahora como lo era del de entonces, es el telón de fondo que acompaña a la senadora (y antigua reina del planeta Naboo) Padmé Amidala en su vuelta a la capital de la República, Coruscant. Su llegada no es accidental ni turística, sino que responde a una razón de peso: hostigados por las asfixiante presiones soberanistas, algunos senadores han propuesto la creación de un Ejército de la República destinado a combatir a los enemigos políticos de la misma. Entusiasta del diálogo y pacifista sin remedio, Padmé (interpretada de nuevo por una más que correcta Natalie Portman) acude a la votación para rechazar la iniciativa y es por ello recibida tras su aterrizaje con un atentado terrorista que casi le cuesta la vida. El ya Canciller Palpatine, continuando con sus manipulaciones políticas, sugiere que sea el Maestro Jedi Obi Wan Kenobi (e, indirectamente, su prometedor aprendiz Anakin Skywalker) el que se encargue de proteger a la senadora durante su estancia en la capital. Así comienza una turbulenta historia de misterios, persecuciones, traiciones, tórridos romances y conspiraciones políticas que nos mostraría la evolución de un Anakin Skywalker todavía joven pero que ya demuestra tanto potencial como peligrosidad.

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El Ataque de los Clones presenta muchas escenas icónicas, y ésta es solo una de las muchas que posee. La grandiosa batalla en el Coliseo de Geonosis nos mostró por primera vez cómo combatían los Jedis antes de verse abocados a la extinción, y aportó las secuencias de acción más opulentas y grandilocuentes que había dado la saga hasta el momento. Aquí fue donde descubrimos, además, que Samuel L Jackson tenía un ego tan brillante como su resplandeciente sable morado. FUENTE: https://lanetaneta.com/

El Ataque de los clones podría definirse en pocas palabras como una atractiva contradicción repleta de altibajos. George Lucas ya nos había demostrado en sus películas anteriores (especialmente en los episodios VI y I) que era capaz de alternar genialidades con despropósitos con una naturalidad pasmosa, pero en El Ataque de los Clones esta equilibrada combinación entre solemnidad e instinto comercial se le fue notablemente de las manos. No afirmo con ello que se trate de una mala película, ni tampoco de la peor de la saga, pero resulta innegable que en esta obra George Lucas plasmó tanto sus virtudes más destacables como sus vicios más innatos. El guion urde una trama política con momentos sensacionales que se ven desvirtuados por algunas secuencias excesivamente tediosas o directamente ridículas, mientras que la puesta en escena mejora los resultados proporcionados por la tecnología de efectos digitales por ordenador pese a que la imaginería visual sigue sobresaliendo por encima de la calidad técnica. Lucas quiso ser ambicioso en su propuesta y se distanció sustancialmente de la simpleza (y eficacia) aventurera de su primera parte para desplegar un guion más elaborado pero menos cohesionado. Al director californiano le interesan mucho más las intrigas palaciegas que la evolución sentimental de sus personajes, y éso se nota demasiado. Al tiempo que la trama vinculada a la insurrección del Conde Dooku y al intento de asesinato de la senadora Amidala sabe captar la atención del espectador y se desarrolla con interés y con momentos de genuina brillantez, casi todo lo que envuelve a la relación amorosa clandestina entre Padmé Amidala y Anakin Skywalker resulta empalagoso y anacrónico hasta el punto de que verla de nuevo me hace echarme unas buenas risas. Siempre he opinado que El Ataque de los Clones es dos películas en una, y no únicamente por esto; hay una muy buena película que concluye cuando Anakin es enviado a custodiar a Padmé hacia Naboo, un irregular tramo en el que Ewan McGregor sostiene la película sobre sus hombros cual Atlas de la Fuerza tirando de presencia escénica y de talento; y un apasionante tercio final donde la película estalla y se libera para ofrecer un satisfactorio desenlace que se entrega de lleno a las mejores cualidades del cine épico de aventuras que tan bien le sienta al bueno de George Lucas. ¿Conclusión? Sus virtudes no contrarrestan todos sus defectos, pero no hace que la película deje de ser valiosa para cualquier aficionado a la saga Star Wars. 

En El Ataque de los Clones Lucas hace imperar la complejidad temática por encima de las emociones. Si en La Amenaza Fantasma la mayor parte del valor del film residía en la calidez y el carisma que desprendían todos sus personajes, así como en la progresión de sus arcos dramáticos, su secuela se centra más en articular el panorama político-social que propició el estallido de aquellas míticas Guerras Clon de las que le hablaba un ya anciano Obi Wan al joven Luke Skywalker con tono melancólico y evocador. El único personaje que realmente experimenta una transformación relevante en esta película es su protagonista, el impetuoso adolescente Anakin Skywalker (o tenemos que creernos que lo es), encontrando su catarsis emocional en una conmovedora y trágica secuencia en Tatooine que nos expone por primera vez cómo se forjó la implacable personalidad del futuro Darth Vader. El resto de personajes no son más que peones o jugadores en un tablero de ajedrez que George Lucas maneja con destreza la mayoría de veces, pese a dar varios traspiés que hacen sonrojarse incluso al fan más acérrimo. En esta película vemos también el comienzo de la planificación de la Estrella de la Muerte, conocemos al carismático villano Conde Dooku ( Lord Tyrannus para los amigos), asistimos al nacimiento de los Soldados Clon, presenciamos el meteórico ascenso del poderoso Lord Palpatine, disfrutamos de la imponente figura de Jango Fett (en teoría padre de Boba Fett, pero que a todos los efectos sirve como pretexto para explicarnos el origen y la esencia de su personaje), conocemos más sobre la mitología y de la extensa galería de planetas de esta franquicia y observamos las causas sistémicas que provocaron el desmoronamiento de la democracia y la consolidación del autoritarismo en una República Galáctica que no es más que un reflejo de la convulsa Europa del siglo XX antes de la implantación de los devastadores totalitarismos. Los ecos a la República de Weimar alemana, a la Rusia zarista o a la Italia previa a Mussolini son incesantes, y aunque la aproximación es más bien superficial y no demasiado madura (recordemos que estamos ante un blockbuster para toda la familia), el diagnóstico político que plantea esta película enriquece su contenido y le aporta una identidad propia que, desde mi humilde punto de vista, la pone al menos por encima de la catastrófica trilogía producida por Disney. El Ataque de Los Clones tal vez sea, junto a La Guerra de las Galaxias, la película que más material y profusión de nuevos elementos aporta al lore de Star Wars. Y sólo por éso no se merece el injusto vapuleo al cual fue sometida por cierto sector del público poco tolerante a las novedades.

El Ataque de los clones podría definirse en pocas palabras como una atractiva contradicción repleta de altibajos.

Un reparto estelar que no siempre se aprovecha al máximo

Star Wars: El Ataque de los Clones - | Revista Tviso

El desempeño de Hayden Christensen en El Ataque de los Clones no es precisamente merecedor de ningún Oscar, pero interpreta con cierta habilidad a un joven adolescente con una personalidad indómita y proclive a las imprudencias. Sus peores momentos en el film suelen venir auspiciados más por una pobre escritura de algunos diálogos que por deficiencias en su expresividad (pese a que algún momento más flojo sí que tiene). Si todavía quedaba alguna duda de que Hayden ES Anakin nos esperaba su excepcional interpretación en La Venganza de Los Sith, que terminaría de cerrar más de una boca hater y más de diez. FUENTE: https://revista.tviso.com/

La Amenaza Fantasma ya contaba con una excelente selección de actores principales y secundarios (incluido a un sorprendente Jake Lloyd), y esta secuela no podía irle a la zaga. Se incorporan a las caras ya conocidas intérpretes de renombre como Christopher Lee (ese ladino Conde Dooku hace rememorar al Saruman de El Señor de los Anillos, que se merecía una película para él solo), y otros no tan ilustres como Temuera Morrison y Hayden Christensen. Ninguna actuación sobresale de manera impresionante, pero sí que rinde en general a un buen nivel. Casi todos los actores están creíbles en sus respectivos papeles, y cumplen sus funciones con solvencia.

Analizando más detenidamente a los personajes más relevantes, resulta evidente que el más conflictivo de todos ellos fue el debut de Hayden Christensen como Anakin Skywalker. El joven actor retrata a un Anakin inmerso en plena «edad del pavo» adolescente, valiente e imprevisible, que desobedece constantemente las órdenes de su maestro Obi Wan pero al que respeta y aprecia a pesar de todo por tratarse de su figura paterna más cercana. Tal vez no sea una interpretación tan brillante como la que efectuaría en La Venganza de los Sith (inequívocamente la mejor de la trilogía de precuelas), pero sí que supo transmitirnos la personalidad impulsiva y apasionada de un chico que se ve asaltado por un mar de incertidumbres cotidianas y dudas existenciales (como cualquier adolescente, vaya) referentes a la estabilidad de la República, su ideología política, la atracción irreprimible hacia una Padmé de la que se enamoró desde La Amenaza Fantasma, las pesadillas sobre el sufrimiento de su madre y una peligrosa admiración hacia el malicioso Palpatine que terminarían por arrastrarle al Lado Oscuro y de paso a la destrucción personal y colectiva. En determinados momentos su personaje resulta excesivamente insensato, ingenuo o exasperante, pero debemos recordar la etapa de su vida en la que se encuentra y el destino final que sabemos que le aguarda. Pese a la notable interpretación de Ewan Mcgregor, el libreto apenas explora su personalidad y desarrollo psicológico más allá de su papel como mentor cascarrabias de Anakin Skywalker. A pesar de ello, su encanto inherente le eleva por encima de la mayor parte de sus colegas. Padmé Amidala, interpretrada por la aguerrida Natalie Portman, es una mujer fuerte y resolutiva que convence mucho más en las secuencias de acción o en las que muestra su carácter rebelde e indómito, al tiempo que una de las grandes sorpresas del film es un Temuera Morrison que resalta como un Jango Fett que muestra la naturaleza de los cazarrecompensas intergalácticos en todo su esplendor (además de explicarnos y elaborarnos por qué Bobba Fett es como es y menosprecia a a los Jedi como lo hace). Christopher Lee tiene una trascendencia menor en el film, pero cuando emerge se come la pantalla con su interesante Conde Dooku. Tal vez se habrían agradecido ciertos matices morales en su personaje, pero no podemos achacarle nada a la admirable interpretación del recientemente fallecido actor londinense.

Star Wars | 'El ataque de los clones', delirio digital

La contienda entre Jango Fett y Obi Wan constituye una de las mejores secuencias de El Ataque de los Clones. Pese a la aparente superioridad física del maestro Jedi, el cazarrecompensas exhibe una encomiable astucia de combate que nos demuestra una vez más por qué las armaduras mandalorianas molan todo y mucho más. FUENTE: https://www.espinof.com/

Más de lo que parece, menos de lo que debería

El Ataque de los Clones está, como el conjunto de la trilogía de precuelas, asociado indisolublemente a la personalidad artística y comercial de George Lucas.  La trama política que vertebra la mayor parte de este film se vuelve innecesariamente densa y embarullada en ocasiones, pero el director californiano logra subsanarlo con un ingenio significativo tras las cámaras. Puede que Lucas no sea uno de los mayores portentos tras las cámaras ni sepa manejar a sus actores con la máxima eficiencia, pero si algo no se le puede negar es que siempre sabe colocar la cámara para entretener al espectador y exhibir sus escenas de acción con una fluidez portentosa. Hay pocos recursos visuales realmente sorprendentes, pero la película está bien dirigida (con algunos planos aéreos y panorámicos de una belleza abrumadora) y ofrece unos encuadres que estimulan esa pasión de George Lucas por proporcionarnos planos icónicos (una cualidad que supieron heredar y potenciar varios de los mejores directores actuales, como Christopher Nolan o Zack Snyder).

¿Es El Ataque de los Clones una gran película? No, ni lo necesita. Es un producto destinado al consumo masivo y al entretenimiento, sin olvidarse de aportar pequeñas dosis de reflexión sociopolítica y expandir el universo de Star Wars con nuevos personajes, nuevas historias y nuevas leyendas. ¿Debería haber sido mejor de lo que fue? Sin duda. Había muchas posibilidades apasionantes en las ideas que fraguaron esta película desde un comienzo, y sólo una dificultosa producción de la misma (los propios actores no pudieron leer el guion hasta poco antes del rodaje) y algunas decisiones creativas cuestionables adoptadas por George Lucas la distanciaron de ser la sensacional película sobre las Guerras Clon que podría haber sido. Sin embargo, no todo estaba perdido: los cómics de La Guerra de Los Clones, y sobre todo la serie Clone Wars, supieron aprovechar esta inmejorable ambientación con mayor sagacidad, y nos permitieron constatar que este Episodio II es una joya repleta de altibajos que, pese a sus defectos, albergaba el potencial suficiente como para traer innumerables alegrías a los fans de la saga galáctica. El propio Lucas tendría la posibilidad de enmendar sus errores con un Episodio III prácticamente impecable, y pese a ello no debemos olvidar que antes de ella hubo una buena película que intentó revitalizar la franquicia sin traicionar sus raíces. Lo que sucedió después, y cuyas ramificaciones se prolongan incluso a día de hoy (espero que todos los que leáis esta crítica tengáis tantas ganas de ver The Bad Batch como yo), queda para los anales de la historia. Porque Star Wars sigue más viva que nunca, y esperemos que la Fuerza siempre nos acompañe. Un abrazo a todos y a todas y que paséis una excelente semana. Y, como siempre, os deseo mucha salud y mucho cine.

VALORACIÓN: 7,25

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