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Crítica: Fragmentos de una mujer

Fragmentos de una mujer (Kornél Mundruczó, 2020) ha sido una de las películas más desgarradoras del año, es necesario advertir que aunque dicho largometraje tenga una apariencia de melodrama usual; es mucho más dura de lo que parece. Fue estrenada en la plataforma de streaming Netflix en septiembre del pasado 2020, tras un confinamiento mundial que no dejó a nadie indiferente en todos los sentidos.

El desgarrador argumento

La historia comienza cuando Martha (Vanessa Kirby) y Sean (Shia LaBeouf) se presenta como una pareja trabajadora cuya vida resulta ser aparentemente normal.

El detonante o desencadenante del drama familiar que presenta Fragmentos de una mujer es el parto domiciliario de Martha, apoyada y ayudada por una matrona (Molly Parker) cuya experiencia deja bastante que desear. Tras un trepidante comienzo con un inicial plano secuencia de veinte minutos que permite al espectador introducirse en la historia de manera directa, el parto no sucede como todos esperábamos.

Los primeros diez minutos del visionado se hacen, cuanto menos, incómodos; debido a la naturalidad del parto y la secuencia al completo… sabemos que algo no va bien.

Tras la pérdida del bebé de Martha y Sean Carson debido a una posible negligencia por parte de la matrona, todo ello se desarrollará en una lucha incesante ante los tribunales para que los protagonistas puedan descansar en paz y tratar de seguir adelante con sus vidas.

lo más llamativo…

Resulta necesaria la concienciación del espectador en lo referente al tema principal de la película: la pérdida y la gestión emocional.

Tras los sucesos acontecidos, Martha y Sean dejan de ser la pareja aparentemente idílica del comienzo, llegando incluso a parecer en ocasiones, meros desconocidos. El duelo que experimentan ambos protagonistas es el verdadero quiz de la cuestión en Fragmentos de una mujer; ya que resulta imposible seguir adelante tras un suceso tan traumático como el que les ha acontecido a la joven pareja.

Cada uno de los movimientos de cámara de Mundruczó tiene una fundamentación premeditada, en este largometraje todo ocurre por algo y cada pequeña pista o detalle traslada al espectador a una información previamente desconocida. El uso de la gran variedad de planos permite al autor guiar al espectador durante el visionado a través de primeros planos de duración considerable y encuadres muy cerrados… ¿Por qué? El motivo es claro: se trata de ser capaz de empatizar y entender por lo que están pasando los personajes.

Mundruczó da una importancia sublime y bella a cada gesto de Martha o Sean, se trata de crear un perfil intimista en torno a los personajes principales. Por ello, aunque Fragmentos de una mujer no sea una película excesivamente ‘ligera‘, sí que genera unas fuertes emociones en el espectador; desde el más empático al más incrédulo.

las interpretaciones magistrales

Si bien es cierto que Vanessa Kirby (Martha) es el personaje principal que lleva un generoso peso en la trama, LaBeouf no se queda atrás. Dicho actor pertenece a uno de los clubes de actores más exquisitos del mundo: el de los intérpretes del método -actores del método de toda la vida-.

LaBeouf encarna a Sean, el marido de Martha; quien permanece a la deriva emocional al igual que su mujer, sin embargo, él es quien parece tener una mayor decisión de seguir adelante, aunque en su camino también haya baches… en cierta medida, previsibles. Tanto Kirby como LaBeouf tienen unos dotes de interpretación realmente increíbles; por lo que siguen sorprendiendo al espectador dando el máximo de cada uno de ellos: han puesto su corazón y su alma en este proyecto.

Por supuesto, Ellen Burstyn y Molly Parker no se quedan atrás, ya que son dos actrices con una magistral actuación cada vez que realizan su aparición en cada uno de los productos audiovisuales de ficción. No obstante, en Fragmentos de una mujer el núcleo importante de la trama es la pareja que conforman Kirby y LaBeouf; a pesar de contar con las dos maravillosas actrices citadas previamente.

resumiendo…

Tanto Kirby como LaBeouf son una referencia artística dentro de Fragmentos de una mujer, ya que las interpretaciones de ambos consiguen poner al espectador los pelos de punta con determinadas reacciones, gestos y actos tanto dentro como fuera de la pareja.

Fragmentos de una mujer resulta ser una película intimista y bella, pero también triste, cruel y desgarradora tanto para con los protagonistas de la historia como para el espectador que debe quedar impune e incluso se siente culpable de haber visto lo que ha visto: el verdadero y terrible dolor de la pérdida que cambia en un sólo segundo la vida de dos personas aparentemente felices.

Nota: 7,5/10

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