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Publicado el

17
julio
2021

Crítica: Mulholland Drive

Mulholland Drive es una de las películas del director David Lynch considerada como una de las obras maestras del cine del siglo XXI. Por ello, y con motivo de su reestreno en cines junto a otras obras del director como Lost Highway (1997), El hombre elefante (1981) o Una historia verdadera (1999); nos ha resultado atractivo el traer de vuelta esta maravillosa película no apta para todas las mentes.

Reparto y sinopsis

A la cabeza del reparto se encuentra Naomi Watts, quien interpreta a Betty, una joven aspirante a actriz que aterriza en Los Ángeles para tratar de convertirse en una gran estrella de cine. Por otra parte, Laura Harring interpreta a Rita, una joven que sufre un accidente de coche en la carretera de Mulholland Drive. La tercera historia que entra en juego viene de la mano de Justin Theroux, un director de cine al que le ‘sugieren’ contratar a una actriz en concreto para la película que va a realizar… ¿Creéis que esto puede terminar bien? Hagan sus apuestas.

el gran comienzo

A primera vista, la trama parece ser una de las más comprensibles dentro de lo que estamos acostumbrados a ver en las obras de Lynch. No obstante, y como es de esperar, las subtramas que sirven a la trama principal permiten realizar conexiones un tanto… extrañas.

Dichos nexos con la trama principal permiten al espectador ser capaz de hilar el relato audiovisual, pero nunca se completa del todo: Mulholland Drive es un rompecabezas al que parecen faltarle piezas clave. Por ello, las expectativas se incrementan por parte de los espectadores para tratar de resolver dicho rompecabezas.

Cuando Rita (Laura Harring) sufre el accidente de tráfico, escapa de unos matones que parecen tener unas intenciones poco deseables con ella. Rita se esconde en la casa de la tía de Betty (Naomi Watts), fingiendo ser amiga de ésta hasta que por fin le confiesa a Betty que realmente…no recuerda nada, ni su propio nombre.

Una jovencísima Naomi Watts interpreta a Betty, quien tratará de ayudar a Rita a conocer qué ha ocurrido realmente y por qué no logra recordar.

el surrealismo

David Lynch es un director que se mueve cómodamente entre la ficción algo más convencional (Una historia verdadera) y el surrealismo más puro. Como comentábamos, en un comienzo, el relato nos muestra pequeñas pinceladas de surrealismo en lo referente al comportamiento de los personajes; sin embargo, se potencia a medida que avanza el filme hasta llegar a límites insospechados.

El color azul es uno de los favoritos de la filmografía de este director, tanto que subraya los puntos álgidos del relato audiovisual con este color; que representa en el cine la frialdad, el aislamiento y los procesos cerebrales. Como curiosidad, el color azul también representa la calma y la pasividad en la escena, pero Lynch lo utiliza para todo lo contrario: muestra con el azul la inquietud, el surrealismo más puro e incluso la locura.

El tratamiento del color es uno de los puntos fuertes de Mulholland Drive, aunque como en el resto de su filmografía, por supuesto; Lynch reinventa la teoría del color cambiando y alternando los significados de la colorimetría en el relato audiovisual, a su antojo.

Pero por supuesto, el surrealismo no sólo se muestra en forma de color, la propia puesta en escena posee una carga enorme de situaciones que parecen, cuanto menos; oníricas. La atmósfera que envuelve a los personajes, la ausencia de diálogo en ciertos casos y la actuación de personajes extraños como Mr. Roque (Michael J. Anderson), que ya nos dejó un sabor de boca agridulce en Twin Peaks (1990) arrasando con su papel de diablo.

Las escenas encabezadas por Justin Theroux interpretando a Adam Kesher son las que poseen mayores puntos fuertes en lo referente al surrealismo y simbolismo; la que las situaciones que le vienen dadas son de lo más estrambóticas y se puede observar claramente la influencia de esta corriente artística.

Concretamente, hay una escena en particular a destacar en la que existe una mayor carga dramática que confluye con el surrealismo más puro: la escena que protagoniza Dan (Patrick Fischler) en el bar, donde le cuenta al detective un sueño que recrearán del que no podrán escapar. Es la única escena en la que Lynch decide jugar con este surrealismo para asustar al espectador, algo no muy común en su cine y que es necesario valorar. ¿La recordamos juntos?

Las incógnitas y el club del silencio

Tras el visionado completo de la película en sus amplias dos horas y 20 minutos, algunas de las incógnitas principales se resuelven y el espectador es capaz de llegar a las conclusiones a las que nos quiere llevar el director del filme… ¿O no? 

Es indudable que ninguna de las películas de Lynch es tan comprensible como pueden serlo las últimas de Marvel -por ejemplificar, que no tienen nada de malo-. Sin embargo, Mulholland Drive es una de las películas de este director en las que más se guía al espectador por la trama principal y las subtramas que sirven a ésta.

Al pasar el ecuador del filme, un nuevo elemento aparece en escena, sembrando nuevas incógnitas: la llave azul. Todos los elementos de este color parecen confluir hacia una misma dirección, pero el trabajo final de desgranamiento deberá formar parte del espectador; Lynch no nos dará más pistas.

La llave azul y el club del silencio son dos incógnitas que permitirán al espectador anexionar ideas en lo referente a la trama principal de Mulholland Drive y en cuanto a Rita y Betty. ¿Una pista? Todo está relacionado.

el final inesperado

A medida que el largometraje va llegando a su final, las incógnitas se vuelven en contra del espectador dando pistas erróneas para confundirle. No obstante, aunque Lynch juegue al despiste, como comentábamos previamente, Mulholland Drive es una de las películas de este afamado director que es más fácil de desgranar; aunque siempre se nos escape algún detalle

Si eres de aquellos/aquellas a los que les gusta hacer explotar su cabeza con planos increíbles y una trama raruna, sin duda te gustará Mulholland Drive; si lo que te gusta es ver un tipo de cine más mascado que no te permita pensar y dar vueltas y vueltas a la cabeza… seguro que hay una elección mejor para ti.

Nota: 9/10

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