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Godzilla VS Kong y el experimento de lenguaje de signos en primates

A primera vista, Godzilla vs Kong puede parecer una película que nada tiene que ofrecer en cuanto a lo novedoso del subgénero que podríamos denominar como “batallas épicas entre monstruos milenarios“. No obstante, Godzilla vs Kong puede enmarcarse en dicho subgénero aunque con un pequeño matiz que se sustenta sobre una base científica que jamás esperarías.

Antecedentes y números

La película de Warner se estrenó en mitad de la pandemia y con un presupuesto de 160 millones de dólares ha conseguido prácticamente triplicar sus beneficios con unas ganancias de más de 400 millones. ¿Es Godzilla vs Kong tan buena como para llegar a estos niveles de recaudación? Cuestión subjetiva… pero con posibilidad de planteárselo.

Con un reparto encabezado por Alexander Skarsgård (Nathan Lind), Rebeca Hall (Ilene Andrews) y Millie Bobby Brown (Madison Russell) entre muchas otras caras conocidas, el director Adam Wingard ha conseguido al fin el éxito en taquilla esperado, tras varias películas que no obtuvieron tanta recaudación, como Blair Witch (2016) o Death Note (2017).

¿Éxito merecido? Sí, Godzilla vs Kong tiene un matiz interesante sobre uno de los experimentos etológicos (con animales) más importantes del siglo XX, que a nosotros, nos ha ganado por completo. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo…

El experimento de Beatrix Gardner

En primer lugar, pongamos los antecedentes encima de la mesa: Beatrix Tugendhat Gardner fue una zoóloga austriaca que vivió en Polonia durante la ocupación nazi y años después se mudó a Estados Unidos, donde comenzó su carrera profesional. Finalizó su doctorado en zoología en la Universidad de Oxford en 1959.

Las primeras investigaciones de Gardner en el Wellesley College se centraron en el ser humano como ‘objeto de estudio’. En dicho emplazamiento conoció a quien sería más tarde su marido: Allen Gardner, con quien compartiría cargos en la Universidad de Nevada, donde Beatrix puso de manifiesto su enorme conocimiento etológico (sobre el comportamiento de los animales).

Beatrix y Allen Gardner adoptaron a una chimpancé de 10 meses, a la que llamaron Washoe, para investigar cómo podía un simio aprender el lenguaje de signos; algo nunca antes visto. La doctora Gardner concluyó el estudio con éxito, ya que pudo enseñarle a Washoe un lenguaje gestual de más de 250 signos diferentes del lenguaje americano.

Posteriormente, Gardner adoptó cuatro chimpancés más, para poder continuar con su estudio y también investigar acerca de si se produciría una transmisión cultural de estos signos o incluso si los simios lo utilizarían entre sí para comunicarse. Sus sospechas se confirmaron.

Existió una fuerte controversia en cuanto a si el simio aprendió realmente el lenguaje de signos y lo que significaba porque realmente se estaba llevando a cabo un proceso de aprendizaje o simplemente por las recompensas.

El científico cognitivo Herbert Terrace llevó a cabo posteriormente un experimento similar para desprestigiar el trabajo de Beatrix Gardner, tratando de realizar el mismo tipo de estudio con un simio, pero criado en un laboratorio. El resultado fue esclarecedor: el simio aprendió los signos pero sólo porque estaban ligados a una recompensa, sin embargo; Washoe aprendió los signos y lo que significaban porque tenía un componente esencial para su desarrollo: el cariño de los “progenitores”.

Beatrix Gardner investigó y estudió durante toda su vida acerca de la alimentación de los animales y su comportamiento, y acerca del proceso enseñanza – aprendizaje de los simios y sus signos de inteligencia.

A continuación podéis ver un fragmento de la investigación de los Gardner con Washoe. ¡No tiene desperdicio!

El sustancial aprendizaje de King Kong

El simio más famoso del cine y la televisión adquiere en Godzilla vs Kong una nueva faceta que jamás habíamos visto en él: Kong es capaz de comunicarse a través del lenguaje de signos, al igual que Washoe con el matrimonio Gardner. ¿Por qué esto es posible? Como explicaba previamente, el experimento etológico de Beatrix y Allen puso de manifiesto que los simios podían llegar a aprender este tipo de lenguaje no sólo por las recompensas obtenidas, sino a través del cariño de sus cuidadores.

En este caso concreto, Jia (Kaylee Hottle) es una niña sorda que es adoptada por la Doctora Ilene Andrews (Rebecca Hall) y ambas cuidan conjuntamente de King Kong en un hábitat salvaje artificial creado exclusivamente para el rey de la selva. Sin embargo, aunque la Dra. Andrews sea quien se ocupa principalmente del cuidado del gran simio, Jia es quien mantiene una manifiesta relación de amistad con Kong.

Precisamente este es el motivo por el cual surge en King Kong una nueva faceta: la del lenguaje. Como habréis podido adivinar, esto ocurre debido al cariño de la niña y el esfuerzo por comunicarse con él, existe un arraigo entre ellos, ya que se conocen y se importan mutuamente.

No todo iban a ser mamporros y ciudades destruidas, hay un mensaje muy bello dentro de una película que puede parecer no pretenderlo.

A continuación podéis ver la escena de Godzilla vs Kong en la que el primigenio simio se comunica con Jia por primera vez y se pone de manifiesto la investigación de Beatrix Gardner: el lenguaje de signos puede ser aprendido por primates.

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